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jueves, 29 de noviembre de 2007

Continuación de Frutos prohibidos y ofrendas de Venus

HAS RECORRIDO UN LARGO CAMINO MUCHACHA….

Después de recorrido un pedacito de ese largo camino, aquel que comenzamos cuando dimos el primer paso hace 3.000.000 de años, sólo quiero pedir disculpas, ya que la lista de nombres de diosas, dioses, y mitos de la humanidad no está completa: “la vida es corta, y el arte es largo”; pero esa muestra bien tiene valor para comprender la versatilidad de la propia conducta humana y del hilo conductor que la une, a lo largo de ese camino en el cual, además de aprender a caminar de pié, aprendimos, o estámos aprendiendo el arte de vivir…

Como cierre de esta sección transcribo unas notas de A. Thirleby, de “El tantra del amor”: “Las ideas fundamentales del tantra pueden encontrarse en una historia hindú inventada, que se ha transmitido mediante los escritos tántricos. En esa historia se cuenta que: …antes del universo, antes de todos los tiempos, sólo existía un único punto de energía creadora. Esa fuerza era femenina, y de ella salió el universo entero. La diosa del tiempo estaba en el centro del universo que ella había creado. Su fuerza creadora se había repuesto, decidió seguir creando, pues sólo en ello encontraba placer. Así creó la tierra, el suelo firme y los mares, las plantas y los animales. Dio su ser a todas las cosas y las ordenó en una relación equilibrada, de suerte que se reprodujeran y propagaran.

Una vez que hubo consumado la creación se alegró sobremanera, pero sus energías no se habían agotado del todo.

Así que se imaginó la forma femenina del hombre y la adoptó ella misma. Y se llamó a sí misma KALI, y se dividió en dos, de donde surgió MAHAKALA, la forma masculina. Y enseñó a Mahakala los goces tántricos y la renovación de sus propias fuerzas creadoras.

Estas dos divinidades del tantra juntas engendraron al primer hombre y le transmitieron los rituales tántricos, para que pudieran participar de la felicidad de la alegría perfecta y de ilimitado poder sobre el universo”.

……

“El Tao es el origen de todos los seres. Todo se muere, irremediablemente si lo pierde, y vive si lo posee”.

“No sé de quien es hijo, parece ser anterior al Ti (Dios)”.

“Antes de que existiesen el Cielo y la Tierra existía él sólidamente en los tiempos antiguos. Hace espíritus (da poder espirituales) a los manes de los difuntos y al Ti (soberano)”.

“El Tao nace del Uno, el Uno nace del Dos, del Dos nace el Tres, del Tres nacen los diez mil seres. Los diez mil seres llevan en la espalda el Yin (la oscuridad) y en brazos al Yang (la luz). Así, el vapor (la materia) del vacío queda armonizada”. (c. 42) Lao-tse.

Según la cosmología china primitiva, se basaban antes en los cinco elementos Wuhsing: agua, fuego, vegetal, mineral, y tierra; según sus proporciones en los cuerpos producían el equilibrio o desequilibrio en cada ser en el mundo entero.

“Cada pueblo de la antigüedad tiene sus mitos característicos, íntimamente relacionados con su religión ancestral y con su alma poética. Y así, existen una mitología china, y otra hindú, y otra egipcia, y otra griega, y otra escandinava, y otra ibérica. Pero existen y coexisten; porque es curioso observar cómo, a pesar de la distantancia que en el tiempo y el espacio separa a los que llamamos pueblos arcaicos, y de su diversidad en mitologías, al comparar éstas se hallan las mismas ideas cosmogónicas, representadas por divinidades análogas, así como idénticos conceptos teogónicos, relativos al origen, carácter y función de los dioses; el Osiris egipcio, el Júpiter griego, el Ormuz persa, el Brama hindú, el Odín escandinavo, el Wotan teutónico, resumen un mismo concepto religioso y filosófico; son una misma concepción…, tamizada por distintas culturas, productos de distintos temperamentos. Y si la mitología griega nos parece hoy la más completa, la más bella, la más próxima a nuestro carácter, es porque fue la creación armoniosa de una imaginación poética y plástica”. –Federico Carlos Sainz de Robles-

Pasó mucho tiempo desde esos 3.000.000 de años…, aprendimos, pero también nos olvidamos, aprendimos a conectarnos entre nosotros, y con nosotros mismos, aprendimos a comprender el medio en el que vivimos, pero también nos olvidamos, nos olvidamos de lo esencial, y le pusimos valores a muchas cosas que no deberían tenerlo… ¿quién le da valor a un diamante en millones de dólares en un mundo cada vez más sumergido en el hambre y la miseria?, es más, ¿quién puede comprar con valores monetarios: la felicidad, un sueño tranquilo, la verdadera amistad, el amor, la vida…?

Muchos me responden que el dinero no es todo pero que calma los nervios y ayuda un poco más a ser feliz; estoy seguro que es sólo porque todavía no se pudieron conectar con su paz interior…

“El hombre moderno no comprende hasta que punto de su “racionalismo” (que destruyó su capacidad para responder a las ideas y símbolos numéricos) le ha puesto a merced del “inframundo” psíquico. Se ha liberado de la “superstición” ( o así lo cree), pero, mientras tanto, perdió sus valores espirituales hasta un grado positivamente peligroso. Se desintegró su tradición espiritual y moral, y ahora está pagando el precio de esa rotura en desorientación y disociación extendidas por todo el mundo.

Los antropólogos han descripto muchas veces lo que ocurre a una sociedad primitiva cuando los valores espirituales están expuestos al choque de la civilización moderna. Su gente pierde el sentido de la vida, su organización social se desintegra y la propia gente decae moralmente. Nosotros estamos ahora en la misma situación. Pero nunca comprendimos realmente lo que perdimos, porque, por desgracia, nuestros dirigentes espirituales estaban más interesados en proteger sus instituciones que en entender en misterio que presentan los símbolos. En mi opinión, la fe no excluye el pensamiento ( que es el arma más poderosa del hombre), pero, desgraciadamente, muchos creyentes parecen temer tanto a la ciencia (y, de paso, a la psicología) que miran con ojos ciegos las fuerzas psíquicas lumínicas que por siempre dominan el destino del hombre. Hemos desposeído a todas las cosas de su misterio y luminosidad; ya nada es sagrado”. –Carl G. Jung-

El hombre al alejarse de la naturaleza y la esencia de la misma, para sumergirse en lo económico, que perdiendo poco a poco su conección con lo cosmico y divino, provocando el olvido sobre los principios esenciales de su propia existencia. Ninguna religión es mala mientras contemple al hombre y su bienestar como maximos exponentes, y mientras respete la libertad de todos; claro está que no debemos olvidar que la esencia misma de ese hombre y de su predisposición para el bien y el mal: su objetivo principal será la vida; su destino final la muerte; su mecanismo de supervivencia, el aprendizaje; su perpetuidad, el poder trasmitir conocimientos a las generaciones futuras; su misión, prolongar la especie…

Después de este recorrido podemos analizar que: el hombre desde los inicios del tiempo en su desarrollo como ser racional y humano fue tomando contacto con el medio –tierra- que lo rodeaba y empezó a utilizarlo para su bienestar, es un principio básico el que tengamos que alimentarnos para vivir, sin el alimento, y sin los alimentos adecuados, la vida humana y el buen desarrollo de nuestro organismo sería imposible de sobrellevar. Todos conocemos la pirámide de la alimentación y la importancia que tiene un buen balance dentro de ella para mantener un cuerpo sano y saludable, pero he aquí que el hombre no solo vive para comer, aunque a veces resulté así. El hecho de haber permanecido tantos millones de años en éste planeta se debe, además del grado de adaptación al medio, por que nos reproducirnos, y eso implica un desarrollo sexual que después o conjuntamente con el alimento juega un importante papel en el hombre y al decir hombre me estoy refiriendo tanto al individuo macho como a la hembra.

Desde que el hombre primitivo toma contacto con la naturaleza advierte los cambios operados en ella por los ciclos estacionales, la luna, el sol, los factores climáticos y el cosmos, se genera toda una serie de hipótesis en las que advierte la presencia de un ser superior encargado de operar todos esos cambios, en un principio andrógeno (con ambos sexos) y luego femenino, entrando en una etapa de adoración a las que hoy denominamos diosas Madres, entre ellas Afrodita, éstas diosas tenían el poder oculto del cambio y resurgimiento de la vida, no es por nada que la denominación de vagina para los hindúes sea “yoni” que traducido sería algo así como “cueva oscura y sagrada” y para el pene “ligam”, algo así como “vara de luz”.

Estas diosas madres estuvieron presentes, según la arqueología, desde 30.000 años a. C. a la actualidad, aunque con el arribo del patriarcado, que llegaba de la mano del desarrollo de la agricultura y la ganadería se fueron ocultando o tapando para pasar a ser el hombre y los dioses masculinos los rectores de la humanidad. El poder de la mujer fue desbaratado y reprimido, recién en el siglo XX con la revolución sexual y la liberación de la mujer comienza un nuevo desarrollo y revelación de las mismas, integrándolas nuevamente a la vida social, familiar y sexual de la pareja.

Como es de advertir y dado el contacto y experiencia que el hombre primitivo entabla con la naturaleza es importante observar que la primavera adquiere un relevante papel, ya que con ella llega el resurgir de toda esa vida que se renueva, fuente de alimentos y energías que además de otorgarle salud y bienestar le infiere fuerzas para reproducirse y procrear. Fue por ello que durante siglos el festejo de la primavera estuvo dedicado a esas diosas Madres. Conjuntamente con la adoración a la naturaleza se entabla una relación con los alimentos que generan las fuerzas para concebir y conjuntamente aumentan el apetito sexual, es muy probable que esos descubrimientos se fueron haciendo de forma accidental o por prueba de error, aunque no descarto que en su etapa más primitiva el hombre haya tendido un mayor contacto con su microcosmo interior y haya podido reconocer las sustancias incluidas en otros microcosmos, con ello quiero decir que podía saber que es lo que le hacía bien y que es lo que le hacía mal e incluso poder comprender cuales eran las necesidades de su cuerpo y como podía adquirir lo que le hacía falta. ¿Nunca sentiste la necesidad de comer algo sin saber el porque?, bueno, esos son mensajes interiores de nuestro microcosmos, (integrado por células y tejidos que forman algo así como un sistema solar) aunque no hay que confundirlos con los deseos generados por la ansiedad y los demandados por nuestra sociedad de cultura consumista impuestos por los medios masivos de comunicación.

Con la Afrodita griega y la asociación de la Venus romana a ésta, es que incorporamos en nuestra cultura occidental el concepto de los afrodisíacos, ya que estaban destinados a aumentar el poder sexual, método indicado para la adoración de esas divinidades, diosas del amor, la fertilidad y la fecundidad. A diferencia de la cultura oriental que incorpora el sexo desde otros parámetros y hace culto de este como medio para poder conectarse con la divinidad Shiva y Shatki o Siva y Parvati (Kali), dioses estos en que se trasmutan la pareja al hacer el acto sexual y mediante el cual obtienen la fuerza generada por ese acto para alcanzar una mayor plenitud en sus vidas. De allí surge el tántra, supuestamente hace unos 20.000 años atrás. El Tantra se basaba antiguamente en una forma de percibir la vida como resultado de un acto de amor hacia el universo y todas las criaturas vivientes, y está asociado con la fertilidad, su forma de conectarse con lo sexual no es como la que tenemos presente, producto de la influencia de las tradiciones judeocristianas que nos plantean al sexo como algo solo ligado a la procreación y fuera de ello como un acto maligno y hasta peligroso, convirtiéndolo en un tabú y hasta no deseado o vivido con culpa.

Con la incorporación del cristianismo al Imperio romano se declara a Venus / Afrodita como enemiga número uno del estado y se la destierra, declarándose también todo lo relacionado con ella como maléfico, diabólico y altamente peligroso, es de allí que surge para nuestra cultura occidental el tabú de los afrodisíacos y la culpabilidad sentida por el sexo, obligándonos a percibirlo como algo pecaminoso y alejado de Dios, pero si fuese así Dios no habría dejado que el hombre poseyese el sentido del placer, aunque también se nos ha enseñado que Dios nos dio el bien y el mal para poder distinguirlos, pero si dentro del mal encontramos la forma de reproducirnos como seres vivientes y aun dentro de ello hallamos el placer, tan malo no ha de ser…

Para felicidad de muchos y para pesar de otros en los inicios del siglo XX el hombre vuelve a tomar contacto con la naturaleza de su cuerpo, comienza nuevamente a tomar baños de sol, la mujer se libera del corset que aprisiona su cuerpo, se produce toda una revolución industrial que le permite integrarse al trabajo a la par del hombre y consecuentemente con ello el poder ingresar a las fuentes de estudio que le estaban vedadas; ya para mediados de siglo y como consecuencia de la revolución sexual es otra vez participe de su libertad, aunque no todavía consiente y a veces mal interpretada. La mujer toma conciencia y asume su participación en la toma de decisiones en su vida sexual, espiritual, laboral y de pareja, renace con ello los olvidados afrodisíacos y hoy nos encontramos aquí queriendo entender de que se trata todo esto que siempre tuvimos pero que permanecía dormido dentro de nuestro subconsciente.

Habiendo tomado contacto con la etimología de la palabra “Afrodita” y ya sabiendo que hace referencia a lo femenino, al amor, la fecundidad, la fertilidad y el principio femenino del cosmos veamos un poco que ocurre en la mente del ser humano.

Psicología

Con la llegada del siglo XX, aparece un señor: Freud, que establecía que las neurosis eran el producto de un conflicto de la lucha entre tendencias sexuales (es decir toda tendencia a la vida, a la creación) que buscaban el placer y la conciencia, cuyas disposiciones morales se oponían a aquellas manteniéndolas no-conscientes por obra de una fuerza, “la represión”. Y desde “Mas allá del principio del Placer” hace una mejor comprensión de los instintos de “Eros”(sexual erótico-amorosa, llamada Libido) y “Thánatos (muerte, destrucción, ausencia de procreación), para luego surgir el “Yo, Ello, y Superyó”.

Según lo expuesto por Freude, padre del psicoanálisis, desde que nacemos estamos en doble contacto con los sentidos de supervivencia y afectivos; el niño al recibir el pecho de su madre no solo recibe el alimento necesario para la vida, sino que también aquel calor y afecto que la madre imprime cada vez que lo amamanta; es a traves de la boca que percibimos nuestro primer contacto con el amor materno y al mismo tiempo el alimento, de aquí surge el que se continua a la largo de la vida asociando al alimento con el afecto, o que en muchos casos el individuo se sienta estimulado por ellos. Las caricias juegan un enorme papel desde nuestro nacimiento, se ha comprobado que no se desarrollan de forma equitativa un niño debidamente estimulado que el que no recibe afectos.

Claro está que un individuo no llega a los cien años amamantando del pecho de su madre, aunque aya casos que aparentan así hacerlo, se provoca una ruptura y traslación de valores afectivos, como así también una traslación del objeto de deseo. Sería muy largo entrar en las diferentes parámetros psicológicos de traslación, para lo cual recomiendo a quien le interese hacerlo con más profundidad recurrir a los libros de psicología. La provocación de esa ruptura y traslación motiva que muchos alimentos por su forma visual puedan llegar a estimular la libido de un individuo, como la forma de un higo partido recordando una vulva, al igual que una ostra; un esparrago y otras hortalizas un pene, y así sucesivamente. El estimulo visual asociado a la memoria afectiva es un alto componente del erotismo humano y no debemos descartarlo.

Para el psicoanálisis “sexual” no significa sólo genital, puesto que afirma una sexualidad consistente en la capacidad de experimentar placer erótico desde los primeros instantes de la vida acompañando una cantidad de actos destinados a la preservación, el crecimiento y la vinculación con otros seres humanos (por ej., el acto de mamar o de recibir caricias de la madre). En un principio la calidad pulsional de hambre coincide con la sexualidad y amor porque el pecho materno, su primer objeto, satisface a ambos. Sucede sin embargo, que el niño no discrimina entre el objeto y su propio ser, por lo cual se satisface a sí mismo (autoerotismo) y se ama a sí mismo (narcisismo primario). Luego frente a la evidencia de la indepenciencia del objeto, su libido lo reconoce como ajeno y lo carga (esto es lo ama, lo necesita, etc.), abandonando al propio yo. La unión libidinosa y el placer concomitante se realiza en el curso del desarrollo de acuerdo a la zona del cuerpo que va cobrando mayor importancia por la predeterminación biológica de sus funciones: primero la boca, luego el ano, luego la uretra, posteriormente el pene o el cliptoris y la vagina en la mujer culminan la línea. Cada una de estas zonas llamadas erógenas, es fuente de placer, aunque todo el cuerpo puede serlo, y el ser humano adulto evolucionado las conserva como tales pero con el predominio del lo genital cuyo ejercicio proporciona la máxima satisfacción libidinal.

Finalmente el punto de vista estructural, llamado segunda tópica es el último esquema de la organización psíquica que integra a todos los demás; toman contacto con la instancia llamada Yo y con la entidad llamada impersonalmente Ello. La realidad impone una serie de frustraciones bajo la forma de postergación, reprobación, sustitución, etc., de dichas satisfacciones; El Yo es el encargado de controlar y armonizar las exigencias del Ello y con los dictados del Superyo.

En Ética: el psicoanálisis, con la reivindicación de la necesidad y universalidad de lo sexual y de lo destructiva en la “naturaleza” psíquica así como con su crítica a la moral religiosa, nos permitió dar un paso más hacia una ética sin supersticiones, una mayor tolerancia a la agresión y respeto de la sexualidad. El psicoanálisis ha comenzado la crítica de la hipócrita moral burguesa que hace en silencio y vergonzosamente lo que proscribe a voces.

Con estas aclaraciones ya podemos partir sobre la base de que ningún afrodisíaco puede ser totalmente efectivo si el individuo que lo recepciona no se encuentra en la misma frecuencia que su pareja eventual, tambien observar que pueden surgir trabas que inhiban el efectivo desarrollo del acto sexual, de origen psiquico, que condicionen a los individuos, como el miedo a la castración en el hombre, el temor al embarazo en la mujer, malos tratos físicos o psicologicos en algún momento de sus vidas que hayan dejado secuelas o tan solo la fuerte presencia de reglas morales y sociales que lo conllevan a frenar sus instintos. Por ejemplo un hombre se puede ver muy atraido por una mujer y ambos consumen productos afrodisíacos que los estimulan más, pero esa mujer actua de forma muy desinhibida y avansa sin pensar sobre el hombre, la respuesta puede ser igual de parte de este, pero tambien se puede dar una respuesta negativa por alguna de las dos partes, el hombre con su temor a ser devorado por la vagina y la mujer a ser lastimada por el pene. Las cuestiones sociales pueden demorar o postergar un deseo de lujuria ya que no se da ni el momento ni el lugar adecuado, y las observaciones morales son las que los fijan; los preceptos religiosos juegan en muchos individuos un papel en contra que opera de igual manera, en todo caso un individuo sano y en perfecto estado de sus emociones responderá siempre ante los estimulos de los afrodisíacos de forma tal que no afecten las reglas sociales y morales, a menos que se encuentre en una sala para orgias y caresca de dar respuestas a esas cuestiones, pero así y todo gran parte de su psiquis estará ligada a deseos y rechasos que solo él reconoce como propios, ya que nuestra mente es como un mapa de recuerdos que podrá estimular o inhibir nuestros actos y cada individuo es único no habiendo ninguna persona que se iguale con la otra en caracteres físicos y mentales, solo se da una semejanza y nunca es exacta en gemelos unibitelinos.

Conocido ya un poco de nuestras respuestas mentales y de lo que pueden y no pueden hacer los afrodisíacos veamos que ocurre en la fisiología de nuestro organismo.

Fisiología

Pero veamos un poco ¿Qué tiene que ver el sol, la luna y los ciclos estacionales en la atracción sexual?, tal vez los hombres primitivos ya lo sabían o lo intuían, por ello relacionaron a los dioses superiores con los mismos.

Hace un tiempo estudios científicos demostraron que el comportamiento humano dependía de la cantidad de luz que el cuerpo recibía por día, produciéndose durante el otoño e invierno un aumento de la depresión y falta de estímulo sexual, con un aumento progresivo del bienestar y felicidad con un mayor estimulo sexual durante la primavera y el verano. Pero veamos un poco más a que se debe: Las hormonas sexuales aumentan o disminuyen acorde al ritmo del sol y la luna, del amanecer y del atardecer y son influenciados por la luz que es captada por el hipotálamo.

El hipotálamo tiene a su cargo el funcionamiento sexual, el control de las emociones, el sistema nervioso autónomo (que es el que controla los movimientos involuntarios), el sistema endócrino (glándulas que producen las hormonas y un centro neuronal llamado límbico que se cree tiene influencia en la motivación, el placer y los instintos.

El hipotálamo se comunica con la hipófisis para liberar neurotransmisores serotoninicos, la serotonina aumenta con la oscuridad y disminuye con la luz.

Y aquí se encuentra otro fabuloso descubrimiento, la serotonina es la causante de varios desarreglos en las personas que sufren de obesidad ya que su aumento provoca un rechazo al consumo de hidratos de carbono, que generalmente ocurre por la mañana cuando sus niveles se encuentran muy altos, al no desayunar correctamente y rechazar los alimentos el cerebro se prepara para sobrevivir sin comer, con ello disminuye el gasto calórico del organismo para el resto del día, lo que conlleva a que lo poco que se coma siempre produzca un aumento de la acumulación de grasas. Sobre todo ocurre que alrededor de las cinco de la tarde cuando el nivel de serotonina ya ha disminuido bastante las personas que no han comido adecuadamente y ordenadamente tienden a un arrebato por los productos con carbohidratos, harinas y chocolate. La exageración en la ingesta de hidratos de carbono lleva a la secreción de la hormona insulínica, que facilita el suministro de aminoácidos (uno de ellos es el “triptofano”) a los tejidos periféricos, como el muscular, entonces aumenta el triptofano en sangre.

¿Qué ocurre con el aminoácido triptofano?, en un tenor bajo disminuye los neurotransmisores de serotonina y en un tenor alto los estimula. Un nivel bajo de serotonina provoca ansiedad y hambre, un nivel alto produce efectos de saciedad, tranquilidad y letargo. En el hombre se producen los denominados “trastornos afectivos estacionales” y “obsesión a los hidratos de carbono” por estas variaciones.

El triptofano, en el cerebro atraviesa la barrera hematoencefálica de los capilares y accede al núcleo del rafe cerebral, lleno de neuronas serotonínicas, que lo transforman en el neurohumor serotonina.

La cerveza es un alimento rico en triptofano.

¿Pero que tiene que ver todo esto además con el sexo?, la serotonina regula el intervalo de tiempo que transcurre entre un orgasmo y otro en el hombre. En el hipotálamo el nivel de serotonina aumenta considerablemente tras la eyaculación y al cabo de un tiempo disminuye cuando el organismo se encuentra listo para volver a copular.

Según el doctor John Bancroft del instituto Kinsev para la investigación del Sexo, el Género y la Reproducción, de Bloomington, Indiana, ha planteado la teoría de que ciertos tipos de impotencia se deban a una inhibición natural de la reabsorción de serotonina en el hipotálamo. Algunos antidepresivos como el Prozac provocan esa inhibición.

Pero veamos que es y donde se encuentra el hipotálamo:

Hipotálamo, del griego hypó que significa “debajo de” y tálamo que significa “cámara nupcial, dormitorio”

El hipotálamo contiene células neurosecretoras, controla la mayoría de las secreciones endocrinas, libera principalmente hormonas reguladoras que controlan la hipófisis.

La hipófisis desciende desde el hipotálamo y tiene dos porciones: anterior y posterior; la porción anterior fabrica y secreta hormonas reguladoras del crecimiento, reproducción y metabolismo intermedio. Las células gonadotrofas sintetizan y segregan gonadotropinas FSH y LH.

Entre estas hormonas nos interesa la LH (hormona Luteinizante) y la FSH (hormona folículo-estimulante) que actúan sobre los órganos sexuales (ovarios y testículos) liberando estrógenos y andrógenos.

La LH en hombres y mujeres estimula la secreción de hormonas sexuales.

En las mujeres la FSH produce un desarrollo del folículo ovárico y secreción de estrógenos.

En los hombres la FSH estimula la producción de espermatozoides.

Ambas hormonas están reguladas por la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), que presenta niveles importantes desde la pubertad.

El estrógeno y andrógeno estimulan la liberación de GnRH.

El hipotálamo forma parte del diencéfalo y se sitúa por debajo del tálamo, suele considerarse el centro integrador del sistema nervioso vegetativo, dentro del sistema nervioso central (SNC), también se encarga de realizar funciones de integración somato-vegetativas.

El sistema nervioso vegetativo a diferencia del sistema nervioso somático, recibe la información de las viseras y del medio interno para actuar sobre sus músculos, glándulas y vasos sanguíneos, regulando funciones como la digestión, circulación sanguínea, respiración y metabolismo, a través de la inervación de la musculatura lisa y de las glándulas.

Los estímulos externos como las caricias, besos, imágenes sexuales o palabras que suenan atrayentes, estimulan y activan la acción del hipotálamo que se comunica con la hipófisis para liberar neurotransmisores serotoninicos que generan las hormonas sexuales que ponen en funcionamiento el estímulo de los órganos sexuales y la consecuente excitación; el corazón latirá más fuerte, se aumentará la respiración, la sangre se sentirá fluir por la periferia corporal, en la mujer se producirá un endurecimiento de los pezones, inflamación del clítoris y un aumento de la lubricidad vaginal conjuntamente con una dilatación de los labios de la vulva; en el hombre se produce un endurecimiento de los pezones que es menos notorio pero si más visible se presenta la erección y endurecimiento de su pene.

Cuando el orgasmo se aproxima el hipotálamo provoca la secreción de la hormona oxytocina que ocasiona las contracciones vaginales rítmicas características del clímax y las contracciones del pene que expulsará el semen.

Si el hipotálamo se bloqueara por cualquier motivo no habría respuesta sexual, y esos bloqueos pueden partir de problemas emocionales o un mal ambiente que no genera el clímax; otro problema puede ser una sobreexcitación que sobrecarga de estímulos tanto psicológicos como físicos provocando ese bloqueo.

La depresión o el agotamiento provocan fatiga muscular, pero también un aumento de serotonina que puede ser provocado por un prolongado ejercicio como lo es el “sobreentrenamiento”, que disminuye el rendimiento físico y altera el humor.

En el cerebro del hombre se produce más serotonina que en el femenino, por ello es más factible en ellas las enfermedades como la depresión, la anorexia, la bulimia y la migraña.

Ahora veamos, muchos de los alimentos que fueron y son considerados como afrodisíacos estimulan la acción del hipotálamo, algunos por ser simples estimulantes de los sentidos como el gusto, tacto, olfato o vista, otros por poseer en su estructura química una similitud con la estructura química de las feromonas.

La palabra feromona procede del griego y significa «portador de excitación». Fue acuñada en 1959 por un grupo de científicos que estudiaba la comunicación química entre insectos.

Las feromonas son compuestos químicos (esteroides).

Entre las feromonas humanas de alta eficacia se destacan:

Las Androsteronas: se encuentran en la secreción de las axilas y sobre todo en el hombre. Dan señales de fuerza y agresividad a la mujer, es pues el olor masculino por antonomasia.

Los Androsteroles: también se encuentran en el sudor y se asocian con la fertilidad juvenil. El punto máximo de producción se alcanza alrededor de los 20 años.

Las Copulinas encontradas en la secreción vaginal de las mujeres fértiles. La mayor cantidad se forma antes de la ovulación y señala claramente la madurez sexual. En las mujeres que toman la píldora anticonceptiva, la concentración de copulinas es mucho más baja.

Algunos alimentos como los hongos denominados testículos de la tierra o trufas poseen un perfume que tiene una composición similar a las feromonas, por ello son considerados altamente afrodisíacos en bajas dosis, ya que altas dosis provocan depresión.

Aquí interviene otro órgano que está aun muy discutido si realmente tiene acción en el hombre y que es el vomero-nasal:

El órgano vomeronasal se encuentra situado debajo y arriba del tabique nasal, más desarrollado en roedores y otros mamíferos, casi atrofiado en el hombre, aunque hay estudios y detractores que sostienen que existe un real funcionamiento del mismo, tiene la particularidad de no actuar conjuntamente con el órgano olfativo y registra la información de sustancias muy volátiles y casi imperceptibles como la feromona.

Este órgano se conecta por neuronas con el hipotálamo y le envía las señales captadas, las feromonas son una especie de señal química que encierran como un mapa que define a cada individuo, en donde se encuentra toda la información de su ADN (ácido desoxiribonucleico que contiene toda la información química del cuerpo humano y sus características).

En 1976, los investigadores del Instituto de Cáncer Kettering Sloan de Nueva York observaron que los ratones preferían aparearse con hembras que tuvieran un conjunto de proteínas en el sistema inmunológico, el llamado complejo de histocompatibilidad (MHC). Estas proteínas están presentes prácticamente en todas las células, caracterizan al individuo, reconocen los transplantes o microorganismos invasores como extraños y moviliza las defensas inmunológicas contra ellos. Los ratones machos fueron capaces de oler literalmente el MHC en las hembras y elegir su pareja en consecuencia.

. Claus Wedekind y sus colegas de la Universidad de Bern pidieron a las estudiantes femeninas de la universidad que oliesen camisetas sin lavar de hombres desconocidos y que las clasificaran según lo placentero que les resultaran los olores. (New Scientist 6 de Mayo de 1995, P 19). Un sistema serologico revelo el genotipo MHC de todas los participantes. Llevaron a cabo el estudio bajo un escrupuloso control para que nada pudiese falsear los resultados. Los resultados por estadística mostraron que las mujeres encontraban más agradable el olor de hombres con MHCs diferentes al suyo. Lo más fascinante es que si las mujeres estaban tomando la píldora preferían el olor del mismo MHC que el suyo. Las elecciones de mujeres tomando la píldora mostraron que las hormonas pueden influenciar la elección de la pareja. Es por eso que cuando una mujer deja de tomar la píldora, o se queda embarazada se producen perturbaciones en la relación de pareja

Se ha creído siempre que los hombres no eran capaces de determinar cuando las mujeres están ovulando. Pero nuevas investigaciones desde Austria sugieren que aunque los hombres no sean conscientes de que una mujer este ovulando, responden psicológicamente con un incremento de testosterona. Astrid Jutte, una investigadora del InstitutoLudwiwigg Boltzmann de Etologia Urbana en Viena, realizo estudios en 106 hombres, divididos en 4 grupos.

A tres de los grupos se les pidió que inhalaran uno de los tres ácidos grasos llamados copulins que normalmente se encuentran en las secreciones vaginales durante diferentes momentos durante el ciclo menstrual. Una de las copulins pertenecía a la ovulación, otra a la menstruación y la tercera a otro punto en el ciclo. El cuarto grupo inhala vapor de agua. Jutte encontró que los niveles de testosterona en la saliva de aquellos hombres expuestos al olor de la ovulación se incremento en el doble, mientras aquellos oliendo solo el vapor de agua se redujeron a la mitad. Los niveles en los otros dos grupos aumentaron ligeramente, dice Jutte. Investigaciones anteriores mostraron que los monos responden a los olores de ovulación pero en las hembras humanas este olor esta escondido del hombre. Una de las teorías sugiere que esta ovulación oculta permite a la mujer engañar a su pareja si este se revela como no apto genéticamente.

Pero Jutte sugiere que la idea de que la ovulación esta realmente oculta nunca ha sido testada adecuadamente. "Estos resultados sugieren una clase especial de ovulación oculta" dice. " El efecto sobre los niveles de testosterona cambia la idea que teníamos anteriormente completamente." Señala así mismo que muchos mamíferos cuentan con un órgano diseñado específicamente para recibir estas señales y alterar su comportamiento o psicología. Estudios anteriores indican que los humanos también cuentan con este órgano, llamado Vomeronasal.
Aunque Jutte demostró que los hombres responden psicológicamente a las mujeres que se encuentran ovulando, dice que no probaron si la ovulación afectaba también el nivel de atracción a las mujeres.

Como dije existen muchos científicos que no están totalmente seguros de que en el hombre el órgano vomeronasal sea el responsable de desencadenar el proceso de enamoramiento.

El Dr. David Berliner, investigador de la Universidad de Utah, no lo piensa así. Identifica a ese órgano, desde 1980, con unos pequeños y ubicuos hoyos presentes en el septo nasal, opinando que poseen una unión funcional con el eje hipotálamo-hipofisario del cerebro, que es una pequeña región reguladora de la producción, por otras glándulas, de numerosas y variadas hormonas. Dice haber aislado diversas feromonas humanas, algunas emitidas a través de la piel. Las dos primeras le sirvieron para crear la empresa EROX CORP. y usarlas para preparar unos perfumes, intensificando su atracción. Posteriormente ha fundado otras compañías como PHERIN CORP., en este caso para investigar los usos médicos de cerca de 40 sustancias feromónicas, identificadas naturalmente o fabricadas sintéticamente.

La idea con todas estás explicaciones de la fisiología y la anatomía del cuerpo humano es para poner de manifiesto que el proceso denominado amor pasa por muchos factores en donde interviene nuestra parte animal, aunque no estoy descartando los procesos provenientes de muestra conducta humana, que bien puedo sostener modifican en muchos casos sustancialmente a los primeros, ya que la psiquis humana guarda mucho en común con los comportamientos de nuestro cerebro y consecuentemente del hipotálamo, podemos sentirnos sumamente atraídos por otra persona y estar muy estimulados sexualmente pero si no se dan las condiciones adecuadas se producirá una postergación de esos estímulos primitivos.

En muchos casos los posibles afrodisíacos tienen mucho más que ver con el momento y situación adecuadas de la pareja, y he aquí recordar algo que escuché en una ocasión en un programa de TV:

Un hombre ingresa a la cocina de su casa, donde está su mujer, lo hace al llegar del trabajo.

Él- Hola mi amor, ¿qué estás haciendo...?

Ella- ¡¿ No vez que estoy pelando papas, que pensas que estoy haciendo?!

Que diferente hubiese sido todo si la situación se hubiese desarrollado así:

Él- Hola mi amor, ¿qué estás haciendo...?

Ella- Estoy empezando a hacerte el amor....

Y bueno, son formas de ver las cosas, delante de mí tengo una pared, puedo quedarme solamente con ello, pero si la deconstruyo en mi mente, si la entiendo, si trato de captar su esencia y su forma, esa pared será bella porque habré ingresado en el oculto mensaje que guarda en su interior, en las manos que la construyeron, en el trabajo y el esfuerzo de quien la hizo, en cada material y partícula que componen... ¿Nos metemos en la cocina para empezar a hacer el amor...?, ¿Qué esperas?.

Algunos puntos a tener en cuenta:

a- Podemos citar en un comienzo el inicio de sociedades con fuerte presencia matriarcal compartidas con machos dominantes como jefes de la manada; en las que florecen las llamadas sacerdotisas y chamanas; en las que la mujer tiene una participación activa importante.

b- Podemos citar como afrodisíacos a todos esos productos u objetos que sirven como medio para incentivar al amor; Ya que la palabra afrodisíaco proviene de Afrodita/Venus, diosa del amor.

c- Podemos hacer referencia según la mitología, a que estos productos dados en llamar afrodisíacos poseen un origen determinado al igual que un fin: provienen o se utilizan para el culto de la diosa del amor cuyos más reconocidos nombres son Afrodita o Venus, pero de la cual se conocen y existen más de cien denominaciones diferentes a lo largo y ancho del mundo; y su fin es provocar el amor; en estos casos debemos recordar que existe una Venus/Afrodita Pandemos y una Venus/Afrodita Urano; la primera material y la segunda espiritual, como existen varios amores.

d- Este tipo de productos –afrodisíacos- en su mayoría –y aparentemente son suministrados porque- tienen el poder o características de aumentar o asegurar la virilidad y fomentan o promueven la fecundidad; por consecuente ambos relacionados íntimamente al sexo, y que implican un acto sexual.

e- Provienen –los afrodisíacos- de la mujer (a partir de una diosa) como símbolos de creación, perduración y renacimiento; fortificando al hombre y a la mujer en la fases evolutivas de procreación de la especie.

f- La mujer dedicada a la reproducción, gestación y cría de hijos, consecuentemente a la cocina de alimentos, queda relegada; tomando como heredera esos principios –afrodisíacos-, salvo los indicados por hombres en las religiones orientales –donde la sexualidad no es secundaría; pero sí la mujer oprimida-.

g- Como hecho de importancia en el comportamiento sexual de la humanidad, debemos recordar que en ciertas épocas ya no tan antiguas se caracterizaban particularmente por sus excesos y extravíos sexuales. Tal es lo que aconteció en los tiempos de Sodoma y Gomorra, en el período del esplendor babilónico, en el Egipto de los Ptolomeos, en la Esparta de Licurgo, en la Roma de los Césares, en la Grecia inmortal, en el Medioevo, en la época pre y posrenacentista, en la Italia del Papado de los Borgía, en la Francia de los Capetos y Borbones, en la Rusia de los Zares y Zarinas, en Alemania, Austria, España, Inglaterra… para no mencionar a los países del Cercano y Lejano Oriente donde tales prácticas han sido vistas como cosas naturales.

h- Pero como hecho fundamental podemos comprobar que con el surgimiento de la religión hebraica comienzan las prohibiciones de estos cultos referentes a la fecundidad y procreación (ver: Jeremías 7; 9,10,11,17,18,19,20); con el advenimiento del cristianismo, consecuentemente, comienza una época de oscurantismo; mayor desvalorización de la mujer –que solo pasa a ser una sirviente del hombre, alejada del conocimiento, y procreadora de la simiente. Se incrementa todo el oscurantismo con la santa inquisición (época en que se destruyen casi todo el rastro de varias civilizaciones antiguas y la mayoría de las chamanas); en el siglo XVIII, con la declaración de los derechos universales del hombre, aparecen los de la mujer, que recién se materializan durante el siglo XX; quedando todavía relegadas en el siglo XIX; Hay indicios de una gran liberalidad y descontrol sexual durante el sigo XVIII, con el consecuente y aparente apagamiento durante el siglo XIX, sobre todo en la época Victoriana que a pesar de su aparente moral y reglas estrictas, mostraba las deficiencias de toda una sociedad decadente, con una doble moralidad, época esta que se extendió hasta entrado el siglo XX, con la Belle époque, pero que con la industrialización y el ingreso de la mujer a los campos laborales –fabricas-, fuentes de estudios y universidades, y su participación en las actividades políticas y sociales, hacen que a demás de perder el riguroso corsé y toda esa indumentaria que la reprime, la mujer, libere a su cuerpo para prepararlo a exponerlo nuevamente al sol y a la vida. Es en los ´70, cuando se produce el máximo del esplendor de esa liberalidad, dándose a llamar: “la revolución sexual”, que termina de liberar totalmente –todavía en forma aparente- a la mujer, para ponerla en igualdad de condiciones con el hombre, tanto laboralmente, como físicamente y sexualmente; autorizándola para poder tomar decisiones propias.

i- Reaparece la sociedad matriarcal oculta –sobre todo tiene un inicio no observado exteriormente, pero sí oculto, luego de las guerras-, esta vez compartida con el hombre; y con el auge sexual renacen los viejos, ahora resucitados “afrodisíacos”; reaparece el sol, olvidado desde Grecia, y la gente toma baños de sol nuevamente.

j- Recordemos que desde el surgimiento de la religión católica y todavía hasta la fecha –incluyendo países musulmanes con su Corán-, las mujeres que se alejaban de las normas sociales o impuestas por la religión eran censuradas muy duramente, acusadas de deshonor o indecencia, incluso pudiendo ser condenadas a muerte; salvo las que se dedicaban al comercio sexual –aunque excluidas del contexto social, que aunque condenadas moralmente, fueron aceptadas como tal-.

k- Tomemos como referencia que por muchas leyes religiosas –salvo las orientales- los afrodisíacos fueron tomados como elementos diabólicos, y prohibidos, -las o los supuestos/as brujas/os quemados en la hoguera o lapidados-.

l- Dejemos por sentado que del mismo modo en que durante siglos a la mujer le estaban vedados casi todos los campos de la acción y el pensamiento, al hombre le estaba vedada algunas formas de la sensibilidad y la belleza.

Los cinco sentidos

Ya observamos como a través de estímulos exteriores o mensajes químicos se ponía en funcionamiento el hipotálamo e hipófisis generando una respuesta sexual, observamos uno de los órganos, aun discutido, vomero-nasal, que aunque se encuentre casi en el mismo sitio que ocupan las fosas nasales posee un mecanismo independiente.

Pero el hipotálamo recibe estímulos de los cinco sentidos, que se transforman también en mensajeros químicos que activan distintas funciones específicas, entre ellas las sexuales.

La comida está altamente relacionada con estos sentidos pudiendo aumentarlos o exacerbarlos, aun y en muchos casos prolongando los estadios de placer; tomemos el caso específico del chocolate que al ser consumido además de estimular el sistema nervioso central por ser rico en xantinas (teobromina), estimulando el sistema circulatorio y respiratorio, reforzando y mejorando la relación esfuerzo – trabajo; además aumenta la serotonina produciendo el mismo efecto placentero que el sexo.

Tanto el placer, felicidad, como los sentimientos ligados al malestar, dolor, que a veces puede proporcionar placer, están ligados a los sentidos.

Para poder tomar mayor conciencia de los sentidos recorramos los órganos encargados de los mismos uno a uno:

Ojos = vista / oídos = audición / nariz = olfato / boca, lengua = gusto / piel = tacto

Muchas veces me encontré pregonando el uso de los sentidos en la cocina entre mis ayudantes, les trataba de enseñar a adquirir memoria visual, auditiva, olfativa, táctil y de sabor, aplicándolas todas iban a poder desarrollar el sexto sentido que les permitiría unificarlas y utilizarlas en situaciones futuras.

Enseñar el arte de cocinar es como enseñar el arte de amar; los alumnos primero deberán aprender a ver, mirar, y de esa forma apreciar todas las indicaciones externar, de las señales que puedan hacer el/la amante, perdón, colores, frescura, brillo, ebullición o evaporación de las pasiones de cada alimento –elemento-, y así descubrir cuando es el momento oportuno para cada paso y uso; allí otro punto: el saber respetar los tiempos, no se puede apurar una carne al horno ni un buen guiso, tampoco empujar abruptamente a la/el amante a la cama. Deberá también aprender a oír –escuchar- los diferentes sonidos que también le indiquen los usos de esos tiempos. Tendrá también que experimentar el olfato para descubrir las diferentes delicias o cambios de estado, al igual que deberá saber reconocer los distintos sabores, que tanto en las comidas como en el mapa de la piel provocarán distintos placeres. Por último, deberá saber tomar contacto con las manos a través de las caricias –texturas de las formas-. Aprender a maniobrar una masa, masajearla fuerte o suavemente de acuerdo a la circunstancias y al mensaje que reciba de ella. Saber cual es el momento justo del descanso, del levado o de poner en el horno. Apoyar suavemente las yemas de los dedos y experimentar con delicadas caricias lo frío o lo caliente. En fin, un/a buen/a amante puede llegar a ser un/a buen/a cocinero/a y viceversa.

Recuerdo algo que leí de José Luis Armendáez –Chef y maestro de cocina español-:

“Cada día me sorprendo más con los alumnos que nos llegan, chicos con dieciséis o más años y nunca han probado unas judías verdes, un filete de hígado o unas espinacas. Si desconocen el sabor, el aroma, la textura... de sus principales elementos de trabajo, cómo pueden pretender trabajar con ellos. Tristemente la solución es imitar la foto, crear ese icono visual que es el plato, en el cual se omiten aquellos valores que son propios, porque quien no conoce el resultado final, difícilmente puede llegar a él por medio de la vista, y es que la cocina es primero aroma y sabor.
Se quejan muchos críticos de la cocina falta de sabor, insustancial... y es curioso, a veces la técnica es impecable, pero qué pasa. Pasa que las técnicas no son las adecuadas para ese producto, pasa que se combinan productos que no pegan ni con cola, pasa que no se sabe qué se quiere conseguir con ese plato, pasa que se concibe como una idea visual y ese es el fallo más gordo. No se puede cocinar sin tener memoria gastronómica ni el recuerdo de sabores tradicionales.
Quien no tiene memoria sensorial carece de referencias al orientar su cocina, no tiene desarrollada la estética del gusto y carece de criterio gastronómico pero si, además, concibe un plato por su montaje en lugar de por su cocinado, apaga y vámonos.
Podemos enseñar el producto, podemos enseñar la técnica, podemos enseñar a combinar texturas, jugar con dimensiones, alternar colores, etcétera, etcétera, etcétera. Pero cuando te dicen “yo, eso verde, no lo pruebo”, sabremos que si su gracia va ligada a la estética y su futuro le depara seguir en los fogones, cocinero visual habremos, y que podrá llegar lejos, aunque no sabremos de dónde.”

Todo esto mismo lo podemos aplicar al trato con la pareja o con un amante, puedes utilizar todas las mejores técnicas, pero si no son las adecuadas y no se utilizan los sentidos y se carece de criterios amatorios, pude que resulte un montaje perfecto pero sin sabor… Estaremos copiando como en una fotografía lo que hemos visto pero en la practica resultará insatisfactorio.

La piel:

La foto nos muestra una de las zonas más extensas del cuerpo humano con capacidad de sentir y tomar contacto, con y desde la cual podemos dar y recibir caricias, las caricias generan la denominada hormona de las caricias –citosina- que es una hormona de la adenohipófisis que además de estimular a los órganos sexuales actúa también sobre el sistema inmunodepresor generando defensas para el organismo.

Las zonas más sensibles a las caricias y contactos son en primer termino los genitales, y en segundo lugar los labios (boca) que por lo común entáblese el primer contacto, por último toda la piel. Los estímulos enviados al hipotálamo en forma de feniletílaminas –generadoras del proceso llamado amor- estimula la acción del sistema simpático mimético que aumenta la serotonina. Cabe recordar que en el hipotálamo comienza todo el proceso pero que éste está conectado con la corteza cerebral en donde se guardan las experiencias pasadas, presentándose como un mapa de experiencias placenteras o dolorosas, actuando en consecuencia con los estímulos recibidos y respondiendo acorde a ello.

El tacto:

Es uno de los sentidos fundamentales, los otros cuatro se consideran especializaciones del tacto. Para percibir los sabores es fundamental que primero llevemos el alimento a la boca para que se ponga en contacto con la lengua. Con las fragancias ocurre algo similar, deben tomar contacto con la pituitaria o hipotálamo. Podemos ver un objeto cuando la luz que este emite o refleja toca la retina. Escuchamos los sonidos cuando estos chocan contra el tímpano para iniciar la vibración que genera la audición.

Al tomar contacto con la piel es que percibimos diferentes sensaciones, cada una de las cuales tiene un receptor específico: la sensación táctil –contacto, caricias-, la presión, el frio, el calor y el dolor. Los investigadores han detectado que en la piel humana existen alrededor de 4 millones de receptores para la sensación de dolor, 500 mil para la presión, 150 mil para el frío y 16 mil para el calor.

La piel es una envoltura ligera y resistente que cubre por completo nuestro cuerpo. Mide alrededor de dos metros cuadrados, ocupa más de un tercio de la sangre que bombea el corazón y pesa entre tres y cuatro kilos, dependiendo de la altura y contextura de cada persona. Su espesor depende de la región del cuerpo en la que se encuentre. La piel más fina es la de los párpados. Sus zonas más sensibles están en la punta de la lengua, en los labios, en la palma de las manos y la planta de los pies.
El color de la piel varía debido a los pigmentos que existen en sus células. La melanina, que abunda en las personas de raza negra, tiene por función proteger la piel del sol. Es por eso que las personas de este color provienen de las zonas tropicales, donde los rayos solares llegan de manera más directa.
La carotina, que es un pigmento amarillo, está presente en la piel de los asiáticos y tiene por objeto proteger de ciertos rayos solares perjudiciales.
Las personas blancas, que viven en zonas más frías, no tienen pigmentos. Sin embargo, la melanina sigue presente en las células y se activa con el exceso de luz ultravioleta. Por eso nuestra piel se oscurece o tuesta en el verano, al exponernos al sol.

Los corpúsculos de la piel:

En su mayoría las sensaciones son percibidas por medio de los corpúsculos, que son receptores que están encerrados en cápsulas de tejido conjuntivo y distribuidos entre las distintas capas de la piel (epidermis, dermis e hipodermis) desde la superficie hacia abajo.

Los encargados del tacto o sensación de contacto son los corpúsculos de Meissner, que permiten obtener la información de la forma y tamaño de algo y diferenciar entre los áspero y lo suave.

Los corpúsculos de Pacini determinan el grado de presión que se puede experimentar, permiten obtener la información referente a la consistencia y peso de los objetos y saber si son duros o blandos, aunque el peso se mide más por el esfuerzo que causa el levantarlo. Por eso se sostiene que el peso se siente por el “sentido muscular”

Los corpúsculos de Ruffini perciben los cambios de temperatura, calor, siempre relacionándolos con la temperatura corporal, la normal oscila entre los 36 y los 37 grados, muchas veces los pasteleros encargados de templar el chocolate llevan con un dedo un poco del mismo al contacto con los labios para obtener así la información de su temperatura, que casi tendrá la misma que su cuerpo. La carda dorsal de las manos es muy sensible a estas variaciones y generalmente es muy utilizada por los cocineros para tomar con ellas las temperaturas de varios alimentos.

Los corpúsculos de Krause son los encargados de registrar la sensación de frío, producto del contacto del cuerpo con algo de menor temperatura a él mismo.

Todos los estímulos recibidos son transmitidos por estos receptores a la corteza cerebral, y específicamente a la zona ubicada detrás de la cisura de Rolando.

El sentido de dolor:

Posee sus propios receptores llamador “álgidos”, se trata de terminaciones libres (nerviosas) presentes en casi todos los tejidos del cuerpo humano, encontrándose en la parte más profunda de la epidermis y distribuidos entre las cápsulas de los diferentes corpúsculos, cuando el estímulo supera los límites normales, frío o calor intenso, presión excesiva, punción, cortes o desgarraduras de la piel, es recepcionado por estas terminaciones provocándose el dolor. Por ejemplo al tomar contacto con hielo durante un tiempo prolongado o al hacer contacto con el fuego, se sentirá en primer termino frío o calor, pero a mayor exposición se producirá el sentido del dolor; a veces éste dolor para algunos individuos puede provocar placer, es el caso de las laceraciones en ciertos ritos religiosos o de los sadomasoquistas que experimentan el placer a través del dolor.

Cuando las células se dañan por algún tipo de circunstancia liberan sustancias que provocan un impulso que surge de las terminaciones nerviosas que se conectan con el cerebro en donde se liberan endorfinas que bloquearan el dolor al igual que lo hacen los analgésicos pero por mecanismos diferentes.

La piel no solo es el órgano sensorial del tacto, sino que, en general, es el más importante nexo entre nuestro organismo y el exterior. La piel tiene como función protegernos contra las agresiones físicas y químicas, ya que es la primera barrera que tenemos para resguardarnos contra las fricciones y golpes, y porque brinda protección contra las infecciones y los rayos ultravioleta. También sintetiza la vitamina D, que es esencial para el crecimiento y la calcificación de los huesos. Gracias a los vasos sanguíneos que la irrigan y a la secreción de sudor, la temperatura de nuestro cuerpo se mantiene constante.

Estimular el sentido del tacto es muy importante para una buena comunicación sexual y fundamental para la cocina. Es un muy buen ejercicio el tomar diferentes elementos comestibles y analizarlos al tacto, experimentar sus formas y texturas, sus distintas temperaturas y cambios. Es muy importante en toda comida que busque estimular los sentidos sexuales que se encuentren elementos que puedan permitir ser tomados con las manos para aumentar el placer.

La visión, y los ojos, es otro de los sentidos con que contamos para iniciar una relación de contacto, según dicen es el hombre quien percibe a través de la visión el primer y más fuerte estimulo sexual. Recordemos que nos pueden presentar algún alimento que contenga todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo pero que si visualmente es desagradable no lo tomaremos a no ser que nos encontremos en una situación límite; el aspecto físico que nos provoque atracción o rechazo puede estar condicionado por las pautas culturales y de consumo, es destacable apreciar por ejemplo las pautas referentes a la belleza femenina durante el Renacimiento y en la actualidad.

Muchos alimentos nos brindan estímulos de tipo sexual por la forma exterior de los mismos como es el caso de pepinos, bananas, espárragos, higos, ostras, algunos tipos de panes, contornos en las formas de algunos envases, etc.

El ojo:

Considerada como el más valioso de los sentidos, la vista, nos permite conocer las formas, colores y texturas. Es nuestro primer punto de contacto con el Universo, permitiéndonos obtener una impresión del mismo: las estrellas, el sol., la luna, la lluvia, las nubes, los árboles, etc.,


. El ojo funciona en forma similar a una cámara: la luz que entra en la córnea, el "lente externo" de ojo, es enfocada y proyectada hacia la retina. En la medida en que este "sistema óptico" funcione correctamente, y la imagen proyectada por la córnea quede enfocada en la retina, uno puede prescindir de lentes. Si el punto focal queda adelante o atrás de la córnea uno sufre de miopía o hipermetropía. Un elemento notable es el iris, un disco con una apertura que puede variar de dimensiones, la pupila, situado inmediatamente después de la córnea. El iris, además de darle al ojo su color castaño, azul, gris, verde, abre o cierra la pupila dependiendo de la cantidad de luz que incide sobre el ojo. En condiciones de alta iluminación la pupila mide dos milímetros, bloqueando la entrada de un exceso de luz al ojo, mientras que en la oscuridad mide ocho milímetros, procurando aprovechar toda la luz disponible.

Como he mencionado entre los productos denominados afrodisíacos encontramos algunos que hacen referencia visual a órganos sexuales estimulando de esa forma nuestra libido a través de los mensajes enviados a la mente, pero es también importante destacar que un ambiente agradable y estimulante enviará mensajes que el cerebro podrá interpretar como placenteros, el color en las comidas, su presentación y disposición en los platos, que por supuesto es de suma importancia que además de ser agradables visualmente sean agradables y estimulantes al gusto, porque ni pensar de algo plásticamente bello pero sin sabor o desagradable pueda terminar estimulando a los sentidos.

El sabor:

El gusto es el sentido que nos permite tomar contacto con el sabor de las cosas, lo experimentamos a través de la lengua.

La lengua es un órgano muscular, movible, que permite experimentar la sensación del gusto y sirve para la función del habla y el proceso de masticado y tragado de los alimentos; posee un conjunto de células especializadas que se denominan “yemas gustativas”, que son los órganos especializados del gusto; otras células producen la saliva que es fundamental para tragar los alimentos y para establecer el contacto químico con los mismos ya que solo a través de esa humedad se puede establecer el intercambio químico que provoca los estímulos.

Las yemas gustativas se encuentran hundidas debajo de la superficie de la lengua en surcos y cavidades, junto a ellas se encuentran las células que secretan líquidos que servirán para enjuagar las cavidades y los surcos poniéndolos en condiciones de recibir los estímulos nuevamente. Las yemas gustativas contienen células con forma de pelos cuyas terminales sobresalen al exterior de los surcos, estas células terminan en una fibra nerviosa que es la encargada de comunicar las sensaciones recibidas al cerebro.

Además del efecto químico producido en las yemas gustativas que provoca la sensación del gusto, se produce un efecto de sensaciones táctiles, tanto físicas como químicas, valorándose de esa forma el tamaño de una partícula o alimento, su textura, su consistencia y temperatura; la propiedad química produce sensaciones como la frialdad que suele sugerir la menta o el grado de picante de un ají chile o guindilla, la sedosidad de la crema, la frescura aportada por la albahaca, etc.

La lengua humano no se encuentra sensibilizada en forma uniforme a lo largo de su superficie, tal es así que en la parte media no es sensible al gusto como lo son las otras partes, por ejemplo la parte anterior es sensible a lo salado, a los costados a los sabores agrios pero en su parte posterior y en su parte posterior central a los amargos y en su extremo anterior se aprecian los dulces, aunque estudios científicos han revelado que esta región puede responder también a estímulos de otros sabores pero en menor escala.

Los sabores agrios son percibidos principalmente en sustancias que son ácidas, ya que estos compuestos contienen átomos de hidrógeno que son los responsables de ese sabor.

Los sabores amargos en un gran número de casos son sales inorgánicas de alto peso molecular, esto es que tienen muchos átomos.

El sabor salado generalmente producto de la sal común de cocina (cloruro de sodio) no se debe precisamente ni al sodio ni al cloro ya que existen sustancias que contienen cloro y no sodio que son saladas y compuestos de sodio que no contienen cloro que también son salados; los compuestos llamados sales de bajo peso molecular, es decir, con pocos átomos, tienen sabor predominantemente salado y las sales con alto peso molecular son principalmente amargas.

El sabor dulce es provocado por compuestos orgánicos como los alcoholes, azúcares, glicoles, etc., que provocan esa sensación.

La temperatura puede afectar la sensibilidad al sabor de alguna sustancia que esté a muy baja temperatura, lo cual dificulta apreciar su sabor, es por ello que se recomienda no beber excesivamente fríos los vinos blancos o el champagne, en general la lengua puede distinguir los sabores que se encuentren a igual o muy parecida temperatura del cuerpo.

Otro factor es el enmascaramiento de los sabores, por lo general producto de la mezcla de azúcar con alguna sustancia amarga, como el café, que conducen a que la lengua no distinga los sabores en forma individual de las sustancias mezcladas.

Si alguna sustancia permanece por mucho tiempo dentro de la boca la lengua perderá sensibilidad para reconocer otros sabores si se prueba otro tipo de alimento y a veces ocurre que nos parece que no tiene el sabor que debería tener, por ello es recomendable lavar la cavidad bucal durante una comida o bien con agua o con vino para complementar los sabores, he aquí un caso del que muchas veces se habla sobre el casamiento de algún vino con ciertas comidas.

Ente el sabor y el olor existe una intima relación, de hecho cuando comemos un alimento percibimos al mismo tiempo o antes de introducirlo en la boca las moléculas que se evaporan del el y que llegan a la nariz con sus células olfativas.

Muchas personas que han perdido la capacidad de oler, por ejemplo, debido a algún accidente, dejan de percibir el sabor de la comida.

El olfato:

Es el sentido que nos permite oler, fenómeno que ocurre cuando ciertas sustancias se introducen en la nariz y tenemos la sensación de percibir sus olores.

Antes de que podemos oler cualquier cosa los vapores o sustancias que se desprenden de ella deben llegar a nuestra nariz, para ello las moléculas olorosas experimentan dos procesos antes de alcanzar nuestra nariz: en primer lugar cuando esas moléculas se desprenden de la sustancia en que se encuentran y el segundo al ser transportadas hasta la nariz, para ello deben pasar por los fenómenos físicos de evaporación y sublimación y por último la difusión.

La evaporación y sublimación se produce por efecto de la temperatura que hace que se despendan los átomos y particular que la componen y encontrándose en contacto con el aire se difunden en él hasta alcanzar la nariz en donde son percibidas por las terminaciones nerviosas de las fosas nasales que se encuentran conectadas con el cerebro.

Cuando estamos en un extremo de una habitación y alguien abre una botella de perfume, en el otro extremo oleremos el perfume aun con los ojos cerrados y sin que se nos avise de su presencia. Al entrar en una cocina olemos la comida que se está cocinando. En este caso, como es fácil convencerse, de las ollas sale gas o vapor con moléculas de la comida; que por medio de la difusión llegan a nuestra nariz.

La nariz es el órgano por el cual entra y sale el oxigeno que respiramos, aunque podemos respirar también por la boca ya que en su fondo, en la nariz interna, hay un conducto que se comunica con los conductos nasales, en cuya parte superior, entre nuestros ojos, se encuentra el epitelio sensitivo formado por un conjunto de cilios bañados dentro de una mucosa muy pegajosa en la que se mueven, los mismos forman los extremos de las células olfativas propiamente dichas que están conectadas por fibras a los glomérulos que forman el bulbo olfativo, estas fibras cruzan un hueso con muchas aberturas pequeñas, del otro extremo de los glomérulos salen las células mitrales de donde emergen las terminales nerviosas que se conectan al cerebro. Desde los cilios que están en la nariz interna hasta la salida de las células mitrales se forma un conducto nervioso que es el único en nuestro cuerpo que tiene salida al exterior.

Cuando algo emite un olor y nos llega a la nariz esto significa que las moléculas de ese objeto se han desprendido de él y por difusión alcanzaron nuestra nariz. Esas moléculas entran en la nariz por la aspiración que realizamos cuando respiramos, durante este proceso el aire que inhalamos arrastra esas moléculas que están en la vecindad de la nariz; la corriente de aire que entra genera una corriente secundaria que pasa por el epitelio sensitivo, la cantidad de aire y consecuentemente la cantidad de moléculas del objeto oloroso que se deposita en el epitelio es muy pequeña. También llegan corrientes de aire desde la boca, al comer los alimentos desprenden moléculas que son arrastradas hasta el epitelio sensitivo, este hecho tiene como consecuencia que la sensación predominante al comer provenga no del gusto que se inicia en la lengua sino del olfato. La sensación de oler se experimenta cuando las moléculas aromáticas llegan a la mucosa nasal, en donde se disuelven, así esas moléculas entran en contacto con los cilios.

Por eso es muy importante que además de la buena presentación de un platillo éste posea un muy buen sabor y aroma, muchos de los afrodisíacos poseen la característica de ser fragantes, es decir de estimular a los nervios sensitivos del olfato. ¿Nunca te ocurrió que al oler algunas comidas se te empieza a formar mayor cantidad de saliva en la boca?, los condimentos por ejemplo, en la mayoría de los casos además de aportar sabor aportan perfume, específicamente puedo mencionar la pimienta negra recién molida, que no resulta de un capricho de los cocineros o gourmets sino que al ser molida en el momento desprende su perfume que se pierde si estuviera molida de antemano.

La nariz humana es capaz de diferenciar más de 10,000 diferentes olores.
Nos queda por último el sentido de la audición.

La audición es muy importante para nuestra vida diaria, mediante el sonido nos podemos comunicar, escuchar música, disfrutar de los sonidos de la naturaleza, nos sirve también para ponernos en alerta ante algún tipo de peligro, para disfrutar del silencio, y en la cocina para poder escuchar los diferentes sonidos que nos servirán de guía, por ejemplo cuando algo se está friendo o cuando algún líquido hierve o cuando algo suena a hueco o algunos elementos son crocantes, por ejemplo se sabe que un buen chocolate hace un sonido especial similar a un “crac” cuando se parte. Dicen que la mujer responde más al sentido auditivo y cuando recibe palabras estimulantes muy dulcemente dichas al oído se predispone con suma facilidad.

El oído humano es un órgano muy sensible y avanzado y está formado por tres partes diferenciadas:

Oído externo: formado por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo, en cuyo extremo final se encuentra el tímpano. Su función es recoger el sonido y llevarlo a través del conducto auditivo hasta el tímpano.

Oído medio: espacio lleno de aire cuya presión se ajusta mediante la trompa de Eustaquio, la cual comunica el oído medio con la garganta. Aquí se encuentra la cadena de huesesillos formada por el martillo, el yunque y el estribo los cuales transmiten los movimientos del tímpano hasta el oído interno. En el oído medio se encuentran también dos músculos (músculo tensor del tímpano y músculo estapediano) los cuales actúan cuando hay un ruido muy fuerte para reducir la presión sonora que llega al oído interno.

Oído interno: estructura llena de líquido con forma de caracol (cóclea) y que se conexiona con el oído medio a través de la ventana oval . Aquí se encuentra el órgano del equilibrio el cual está formado por dos canales semicirculares llenos de líquido. Cuando el movimiento de la platina del estribo mueve el líquido que hay en el oído interno activa las cerca de 20.000 células ciliadas o sensoriales, las cuales envían impulsos eléctricos a través del nervio hasta el cerebro que los recibe como sonido.

La función del oído humano es

1. convertir los impulsos eléctricos en ondas sonoras

2. transformar los impulsos nerviosos en ondas sonoras

3. convertir las ondas sonoras en impulsos electroquímicos

4. transformar los impulsos mecánicos en ondas sonoras

Habiendo estimulado los cinco sentidos y entendido la importancia de los mismos para una buena comunicación tanto en la vida de pareja como en la propia para estar más conectados con la naturaleza que nos rodea, me queda tan solo ese sentido que mencioné al principio que es el “sexto sentido” y hablando de ello es que nuevamente quiero compartir la opinión de José Luis Armendáez –Chef y maestro de cocina español-:

El factor cultural es la combinación de los sentidos con la memoria. El cerebro va acumulando experiencias asociadas a ciertas sensaciones, lo que nos crea ese sexto sentido que nos hace prever o anticiparnos a ciertas sensaciones con una mínima percepción, me explico: un objeto, un alimento o una sensación que percibimos por primera vez no la reconocemos, simplemente la percibimos por una serie de estímulos y la asociamos en nuestra memoria con un nombre; pongamos como ejemplo una manzana. El primer concepto de manzana que recibimos habrá sido asociado a un sabor y a una textura determinada (la habremos tomado siendo bebés en papillas y acompañada de otras frutas) posteriormente se nos define más el sabor y la textura (ya nos la dan pelada y en trozos sin triturar) y quizás también tengamos conciencia de la forma y los distintos colores que pueda tener una manzana, y más adelante, a ese conjunto de sensaciones sepamos darle un nombre “manzana” que antes no tenía para nosotros, pero que éramos perfectamente capaces de identificar, reconocíamos una manzana a través de estímulos táctiles, gustativos, olfativos y visuales. Ahora somos capaces de reconocer una manzana simplemente mediante un icono que represente su silueta.
Con el tiempo, nuestro cerebro asimila un montón de información gastronómica, condicionada por nuestra experiencia. Como consecuencia de ello, somos capaces de responder positiva o negativamente a una serie de estímulos externos en nuestro entorno habitual. Por el olor o por la forma reconocemos que algo se come, pero es porque ya lo hemos comido antes. Pero, ¿qué ocurre cuando los estímulos nos son desconocidos? La patata costó introducirla en Europa porque no se asociaba con un producto comestible, la forma, el color, el sabor, la textura, eran extraños por lo que ese sexto sentido provocaba el rechazo. Es la misma sensación que tiene mucha gente al viajar a un país extranjero en donde le ofrecen productos desconocidos. He visto a más de uno mirar con asco esas imágenes de documentales en las que unos indios se comen con satisfacción una tarántula o unos gusanos, y que luego, cuando les recuerdo nuestros centollos, nécoras, caracoles o angulas, responden: “ya, pero no es lo mismo” ¿qué dirían los indios si nos vieran? Pero no hay que irnos tan lejos; recuerdo cuando, trabajando en un restaurante de la provincia de Castellón, preparé un gazpacho para la comida del personal. Había gente que se enfrentaba por primera vez a ese plato y las caras, acercando la nariz a las tazas, mostraban una enorme desconfianza a lo desconocido. Alguno que se atrevió a probarlo retiraba la taza con desaprobación y con muecas de escalofríos; a ver quién le seguía. Mientras tanto un camarero cordobés tomaba una taza tras otras con la sonrisa nostálgica de quien añora a su tierra. En este caso se trataba de personas que nunca habían salido de su región y con una formación gastronómica muy limitada.”

A modo de anécdota recuerdo cuando en un restaurante de cocina italiana (La Cantonata) en que estuve trabajando, una noche decidí confeccionar un postre especial para un cliente asiduo que siempre buscaba nuevas experiencias, me metí a la cocina y ante el asombro de mi ayudante y su escepticismo le dije: “vamos a preparar un postre de berenjenas”, me miró como si le estuviese sugiriendo pararse de cabeza, pero como no se desobedecen las ordenes de un chef simplemente las siguió con una cierta desconfianza, yo ya había probado hacía mucho tiempo el dulce de berenjenas y había apreciado en él un sabor muy similar al del higo, seguí la técnica para concluir en ello pero conservando la estructura del vegetal, el resultado fue tres cilindros dulces de berenjena acaramelada que uní como en una torta o pequeño alfajor rellenando con helado de limón, era otro juego, ya que los cilindros se presentaban tibios y con el helado se contrastaba, como decoración fue un crocante de chocolate, café y cascaritas de naranja que unidos provocaban un sabor más que excitante. Por supuesto que llegado el postre a la mesa el cliente quiso saber de que se trataba, le resultaba muy agradable a la vista y aroma pero quería saber que era eso…, le pedí que lo probara y él mismo me dijera, la respuesta fue la que yo esperaba, como mi ayudante todavía no salía de su shock estaba a unos pasos casi incrédulo, escuchando que el cliente me decía: “higo”, no, le dije, y así comenzó a nombrar varias frutas sin poder dar con la berenjena. Le encantaba, le resultaba atrayente y muy delicioso, claro que cuando se enteró de que estaba comiendo berenjenas no lo podía creer, ya que jamás las tomaba porque las detestaba…. La prueba la hice con unos 20 clientes como juego, sólo uno que ya había probado el dulce de berenjenas con anterioridad, dio un veredicto acertado, los demás pasaron como el primero por toda una gama de frutas sin poder determinar de que se trataba, claro que jamás pude poner ese postre en la carta, el solo hecho de que se tratara de un vegetal asociado solamente a sabores salados hacía que mentalmente fuese descartado.

Mi recomendación es atreverse a estimular los sentidos y comenzar a probar sabores, colores, texturas, fragancias nuevas, utilizar la gama de productos que nos brindan los afrodisíacos para descubrir todo un mundo nuevo junto a nuestra pareja o individualmente, porque los afrodisíacos no son ni más ni menos que los alimentos que nos abren las puertas para conectarnos con nuestra naturaleza interior y con la exterior. Reeducarnos nuevamente para volver a apreciar con todos nuestros sentidos la comida, no hay nada tan maravilloso como el sabor de una fruta que ha madurado bajo los rayos del sol, el sabor y la textura de un pez recién sacado del mar, la frescura de la verdura recién recogida de la huerta, unos huevos frescos minutos después de ser puestos por una gallina alimentada con hierva y maíz…

Y para los juegos de la pareja no hay nada como el experimentar sabores, olores, sonidos, imágenes y texturas que además de alimentar al cuerpo alimenten también a los sentidos dormidos…

Las imágenes visuales, la literatura erótica, las fragancias estimulantes, la música adecuada y unos exquisitos manjares serán el preludio de un encuentro inolvidable, y para aquellas parejas con años de convivencia no hay porque dejar todo ello de lado, la rutina es el peor de los enemigos, y el aburrimiento dentro de la pareja es el final de la misma.

Conclusiones finales:

Muchos de los alimentos –naturales- indicados en este textos aportan al organismo –en su mayoría- Vitaminas E (“vitamina antiesterilidad”), y A; se necesitan para el crecimiento óseo; la reproducción y el desarrollo embrionario; su deficiencia provoca anomalías en la reproducción, incluyendo deterioro de la espermatogenesis, degeneración de los testículos, aborto, reabsorción de fetos y producción de descendencia con malformaciones.

Otros –drogas o sucedáneos- poseen efecto toxico –con cambios del comportamiento-, a veces provocando irritaciones y como efecto colateral la excitación, pero con secuelas secundarias o colaterales indeseables, y, a veces la muerte.

En general y según la tradición los afrodisíacos eran suministrados para asegurar un efecto vigorizante sexual, sobre todo en el comienzo de la primavera (inicio de la nueva vida, y fin del letargo del invierno) y para asegurar las condiciones del correcto acoplamiento. En cuanto a provocar los deseos, lo dejo librado al campo de la psicología, aunque no es de dudar la acción de ciertos químicos componentes de varios alimentos, como excitantes del sistema nervioso central; que puedan conllevar a la realización del acto sexual, como desencadenantes, ya que según estudios realizados por Freud (padre del psicoanálisis; aunque ya Sade fue un gran precursor de muchas teorías sexuales) el hombre nace y se relaciona sexualmente desde sus orígenes; no olvidando que los supuestos afrodisíacos –en su mayoría- potencian, o despiertan las sensaciones: olfato, oído, gusto, vista, y tacto; y estas producen una pasión: “Una pasión es un deseo dominante” (-Tratado de las sensaciones- Condillac. Estudio preliminar de Rodolfo Mondolfo, Ed.Universitaria de Buenos Aires.2963-)

“¡Vivo en medio de fantasmas que me procuran los placeres más grandes!

Lo importante es experimentar el goce supremo, no importa los organos o las zonas erógenas que deban entrar en juego…

Esas zonas de extrema sensibilidad son parte de nuestro cuerpo y están allí para cumplir una función…

No podemos cambiar esas funciones, como no podemos cambiar las formas de nuestros cuerpos…

La libido se halla en todas partes y sólo hace falta descubrirla….

Sin la embriaguez y la glotonería, el gozo no sería tan completo.”

-Sade, “Filosofía del Vicio”-

No descartarlos –a los afrodisíacos-, pero recordemos que: “lo que natura no da, salamanca non presta”, y “Mente sana in corpore sano”.

El reconocimiento de nuestro cuerpo

Trabajar nuestro cuerpo es fundamental para encontrarnos a pleno con nuestros sentidos y aprender a amarnos para poder amar. Las prácticas tántricas pueden ayudar bastante. El leguaje corporal es de suma importancia en nuestras relaciones. Los alimentos juegan un papel muy importante.

El ser humano, desde sus inicios, fue evolucionando en cuerpo y desarrollo mental, para ello tuvo que adaptarse al medio físico que lo rodeaba para terminar adaptando él mismo al medio físico acorde a sus necesidades; no debemos olvidarnos que como Homo sapiens llevamos entre 4 y 6 millones de años en el planeta y que gran parte de los elementos de confort que hacen más placentera y cómoda la vida fueron desarrollados entre los siglos XIX y XX, a veces nos olvidamos que no hace mucho tiempo atrás ni siquiera contábamos con electricidad, ni que hablar de la computadora y el Internet, elementos con los que un niño actual ha crecido y se ha desarrollado tomándolos como parte integral de la vida y como si siempre le hubiesen pertenecido por naturaleza. Todos esos adelantos que mejoran la calidad de vida también se han convertido en una trampa que nos separan y alejan del pleno contacto con la naturaleza y esencia de las cosas. El hombre siempre ha tenido que realizar un esfuerzo para alimentarse, a ello le dedicó gran parte de su tiempo de vida, hoy trabajamos en distintos menesteres para seguir procurándonos el alimento pero mayormente hemos olvidado que lo hacemos por ello ya que las pautas culturales adquiridas a lo largo del tiempo nos han impuesto un cambio de valores en los cuales se han incluido y creado necesidades superfluas que fijan nuestro status de vida, motivo por el cual muchas veces oímos decir: “me quedaré sin comer un mes pero me voy de vacaciones”, o “reduciré los gastos en alimentos para poder cambiar el automóvil”, y la alimentación, objeto principal de nuestra vida, pasa a un segundo plano no elemental, llevando todo ello a desarreglos que muchas veces pueden causar serias enfermedades.

No digo que haya que volver al tiempo de las cavernas, pero sí que hay que retomar los verdaderos valores que nos conectan con nuestro “ser humano”.

A veces me pregunto quien y porque le puede dar un valor de millones de dólares a un diamante en un mundo en el que hay millones de personas que se mueren de hambre. Conectarnos con nuestro cuerpo es conectarnos con la naturaleza y la esencia de las cosas que nos rodean, ser más concientes de nuestro paso por el mundo y más coherentes con nuestro “ser humano”.

Nos alimentamos para obtener energía sin la cual sería imposible vivir, el hecho de respirar oxigeno es de igual forma necesario porque sin su presencia no se podría producir la combustión requerida para generar esas energías, cada alimento tiene un porque y un para que, y como ya dije el objetivo final es generar esa energía que irá a cada una de la células de nuestro organismo para que funcionen adecuadamente y generen vida.

Poseemos un cuerpo con una estructura ósea que lo sostiene y en algunos casos protege algunos órganos, como el cerebro dentro de los huesos craneales o los pulmones y corazón dentro de la cavidad toráxico. El movimiento corporal está dado por una serie de músculos estriados que se encuentran ligados a los huesos, otros músculos, lisos, protegen a algunos órganos y actúan en su movilidad, pero esa movilidad no es voluntaria sino que es generada y regida por el mismo organismo; dentro del cuerpo humano se encuentran órganos específicos para su funcionamiento, como vimos en el módulo N° 1, el hipotálamo, hipófisis y órgano vormero-nasal, y en el modulo N° 2 otros que están asociados a los sentidos como es el caso de la piel que recubre todo el cuerpo, los ojos que permiten la visión, los oídos en la audición, la nariz y boca que permiten tomar contacto con los olores y sabor, facilitando también a través de las cuerdas bocales el habla y que también son la puerta de ingreso que conectada a los pulmones permite el proceso de oxigenación que comúnmente llamamos respirar, y es precisamente en los pulmones el lugar en donde los capilares sanguíneos toman contacto con los alvéolos pulmonares para recibir oxigeno y excretar anhidro-carbónico que es el desecho de la combustión celular.

Por la boca ingresan los alimentos y líquidos que por el esófago Irán al estomago en donde serán procesados por los jugos gástricos y absorbidos gran parte de sus nutrientes, el resto pasará a los intestinos para terminar de aprovechar sus nutrientes que por vía sanguínea serán transportados a todo el organismo; todo el material de deshecho que no es aprovechable será excretado por el recto y ano; los líquidos serán filtrados en el riñón y desde allí serán eliminados, con el exceso, los elementos de deshecho.

En el sistema digestivo actuaran el hígado, la vesícula biliar y el páncreas, órganos indispensables para el filtrado y metabolización de los alimentos.

El aparato circulatorio actúa como un correo que se encarga de transportar nutrientes y oxigeno a todo el organismo a través de los glóbulos rojos, encargados también de recoger los elementos de deshecho que serán excretados; pero también dentro de este sistema circulan los llamados glóbulos blancos que son encargados de la defensa e inmunología ante agresiones externas o internas.

La sangre circula por venas, arterias y capilares, generalmente y salvo en la arteria pulmonar, estas transportan sangre limpia u oxigenada, y las venas, también salvo la pulmonar, llevan la sangre sucia para ser purificada, en los capilares es donde se realiza ese intercambio que permitirán renovar la energía necesaria para todo el organismo; cave aclarar que se denomina arterias a todos los conductos que llevan sangre desde el corazón hacia los órganos y actúan por la presión ejercida por éste, venas son los conductos que van desde los órganos al corazón y su circulación es producto de la presión del flujo sanguíneo impuesto por el corazón y las arterias; los capilares sanguíneos son el nexo de conexión entre arterias y venas, es por ello que cuando se produce un fenómeno de presión alta se corre el riesgo del colapso de los mismos con un derrame de sangre.

El cerebro conjuntamente con toda una red de terminaciones nerviosas es el encargado de generar los estímulos químicos eléctricos que son necesarios para poner en movimiento todo el sistema.

Para quien desee una información más detallada sobre los distintos órganos y funciones del cuerpo humano puedo enviarla por mail, solo tiene que solicitarla, todos estos datos son simplemente a efectos informativos para aquellas personas que no los manejan y para comprender un poco más el mecanismo de acción de los afrodisíacos; el caso es observar que nuestro cuerpo actúa como una gran usina y que nada que se ingiere escapa a esa maquinaria perfecta y precisa, por eso los alimentos y productos denominados afrodisíacos tienen una explicación.

Los alimentos y productos afrodisíacos serán explicados adecuadamente en un próximo módulo, solo debemos tener en cuenta que la denominación “afrodisíaco” no debe ser encasillada en “sexual” ya que muchos de estos alimentos pueden estimular la libido pero algunos solamente cumplen el papel de fortalecer al organismo para llevar a cavo el acto sexual con más eficiencia, y otros más específicos aseguran una eficiente fertilidad y fecundidad, permitiendo asegurar la procreación de la especie.

Ya que tratamos específicamente los afrodisíacos veamos como es y como funciona el sistema reproductor:

Se denomina aparato reproductor al grupo de órganos necesarios o accesorios para cumplimentar los procesos de la reproducción, sus unidades básicas inherentes a la reproducción sexual son las células germinales masculinas y femeninas.

Las gónadas masculinas, los testículos, contienen células germinales que más tarde se desarrollan en gametos masculinos (espermatozoides). Los ovarios contienen las células germinales que después darán lugar a los gametos femeninos, huevo u óvulos.

El tamaño de las gónadas aumenta al alcanzar la madurez sexual debido al gran número de células germinales que se producen en ese momento. Durante la época de reproducción también se originan células germinales; los testículos y los ovarios de las personas maduras difieren mucho en su estructura; en los delicados túbulos replegados de los testículos, los túbulos seminíferos, las células germinales primitivas maduran transformándose en espermatozoides; los testículos suelen ser cuerpos ovales englobados por una cápsula de tejido conjuntivo resistente; las proyecciones de esta cápsula en el interior de los testículos lo dividen en diversos compartimientos, cada uno de los cuales con cientos de túbulos seminíferos; los espermatozoides maduros se liberan a través de varios conductos (eferentes) que comunican con el epidídimo, un tubo colector de gruesas paredes donde se almacena el esperma.

A diferencia de las células germinales en el testículo, las células germinales femeninas se originan como células individuales en el tejido embrionario que después dan lugar a un ovario, localizado en la cavidad abdominal unido al peritoneo de revestimiento; en la madurez, después de que las células germinales femeninas se convierten en óvulos, los grupos de células ováricas que rodean cada óvulo se diferencian en células foliculares que secretan nutrientes para el óvulo que contienen; durante la época de reproducción, conforme el óvulo se prepara para ser liberado, el tejido circundante se ahueca y se llena de líquido, al tiempo que se desplaza hacia la superficie del ovario; esta masa de tejido, líquido y óvulo, recibe el nombre de folículo de Graaf; el ovario adulto es una masa de tejido glandular y conjuntivo que contiene numerosos folículos en distintos estadios de maduración, la mujer tiene sólo un folículo de Graaf en un ovario por cada ciclo menstrual, cuando el mismo ha alcanzado la madurez se abre paso a través de la superficie del ovario liberando el óvulo, proceso que se denomina ovulación, el óvulo está ya preparado para la fecundación; el espacio que antes ocupaba el folículo de Graaf se llena de sangre y pasa a llamarse entonces cuerpo hemorrágico; en cuatro o cinco días es reemplazado por una masa de células amarillas denominadas cuerpo amarillo o lútero; éste segrega hormonas que preparan el útero para la recepción del óvulo fecundado; si el óvulo se fecunda, el cuerpo lútero es sustituido por una cicatriz fibrosa llamada corpus albicans.

Las funciones de las gónadas masculinas y femeninas se hallan bajo la influencia hormonal de la hipófisis.

Antes de ser expulsadas del cuerpo, las células reproductoras se desplazan desde las gónadas hasta el orificio corporal externo. En el hombre los conductos están conectados directamente con los testículos, e incluyen los epidídimos, unidos a los testículos y que transportan el esperma a los conductos deferentes. Estos llevan los espermatozoides hacia el conducto eyaculador que se contrae para liberar el esperma en la uretra posterior. En la mujer, cuando el folículo de De Graaf se abre, el óvulo cae hacia el interior de la cavidad abdominal. El oviducto que recibe el nombre de trompa de Falopio tiene una abertura, con un extremo en forma de embudo próximo al ovario, en cuyo interior el óvulo maduro se desplaza por la acción de los cilios. A veces, el óvulo no encuentra el extremo abierto del oviducto y cae en la cavidad abdominal; estos óvulos pueden ser fecundados, originando lo que se denomina un embarazo ectópico. Los oviductos (por lo general dos) se unen en sus extremos cloacales para formar un órgano muscular grueso llamado útero o matriz donde se desarrolla el embrión, y un conducto más fino que se comunica con el exterior, la vagina. Los órganos de la reproducción externos que se utilizan para la fecundación interna reciben el nombre de genitales; el aparato genital masculino es el pene, un órgano eréctil saliente que deposita el esperma en la cloaca femenina o vagina. El pene es un tubo cerrado, formado por tres haces de tejido vascular unidos por tejido conjuntivo y cubiertos por piel laxa; dos haces grandes de tejido, los cuerpos cavernosos, forman la parte superior del pene y contienen numerosos compartimientos que se llenan de sangre durante la excitación sexual, lo que provoca la erección y rigidez del pene. Los nervios sacros controlan el flujo de sangre hacia el interior de los cuerpos cavernosos, debajo de éstos se encuentra el tercer haz de tejido, el cuerpo esponjoso, este haz está perforado por la uretra, el extremo del pene ostenta un ensanchamiento en forma de bellota, muy rico en terminaciones nerviosas sensitivas que recibe el nombre de glande; cuando el órgano genital masculino no está en erección se repliega en el interior de una cubierta corporal; en el hombre el pene cuelga libre cuando no está erecto; el glande está cubierto por una capa cutánea retráctil llamada prepucio.

El órgano genital femenino principal es la vagina, en las mujeres vírgenes, el extremo externo de la vagina está cubierto por una membrana denominada himen. Por delante del himen se halla el orificio externo de la uretra, hay dos pliegues membranosos a cada lado del vestíbulo, los labios menores, que delimitan un espacio que contiene la uretra y el orificio vaginal externo. En la hembra humana se presentan dos pliegues adicionales, los labios mayores, que cubren los labios menores. El clítoris, que se localiza por delante de los labios, es el equivalente del pene, aunque mucho más pequeño y es el único órgano que solo posee la función del placer sexual sin ninguna otra función específica.

En éste dibujo se puede apreciar el órgano genital femenino con la descripción del mismo.

En éste dibujo podemos apreciar el órgano genital masculino con su descripción.

Las glándulas accesorias del proceso de la reproducción proporcionan un medio líquido donde los espermatozoides pueden vivir, producen moco que reduce la fricción durante la copulación, emiten olores atractivos para los miembros del sexo opuesto, y segregan nutrientes para el huevo, el embrión y el recién nacido.

Las vesículas seminales del macho, que segregan moco, están abastecidas por la glándula masculina más importante, la próstata. Esta glándula compuesta tiene aproximadamente el tamaño de una castaña y se localiza en la base de la uretra, allí donde ésta sale de la vejiga y penetra en el pene. La próstata segrega un líquido lechoso espeso con un olor característico. Este fluido forma el volumen principal del eyaculado. Las glándulas de Cowper, dos glándulas del tamaño de un guisante situadas a ambos lados de la base del pene, producen una secreción clara y espesa que se piensa que protege a los espermatozoides contra el exceso de ácido de la vagina.

Las glándulas lubricantes principales de la hembra son las glándulas del cérvix, localizadas en la zona donde el útero se une con la vagina, y las glándulas de Bartolino, localizadas en el vestíbulo entre el himen y los labios menores. Ambos grupos de glándulas segregan moco. Se presentan también las glándulas uterinas que preparan el útero para la llegada del óvulo fecundado.

Las glándulas anales de muchos mamíferos segregan también sustancias especiales denominadas feromonas, que indican la disposición a la reproducción mediante aromas que atraen a los miembros del sexo opuesto. Las feromonas también están presentes en otras secreciones glandulares.

El sexo de un embrión es indistinguible debido a que el macho y la hembra presentan estadios embrionarios similares, pero son distinguibles cromosómicamente. La formación de gónadas (masculinas y femeninas) se inicia en edades embrionarias muy tempranas. El embrión macho y hembra desarrolla órganos reproductores por duplicado, parte de los cuales involucionan poco antes del nacimiento, mientras que el otro grupo se hace preponderante. La mayoría de casos de hermafroditismo son casos de desarrollo anormal donde hay genitales externos similares a los de ambos sexos. Las hembras tienen un órgano eréctil pequeño, denominado clítoris, formado por dos cuerpos cavernosos, y localizado en la parte superior del vestíbulo. Es homólogo (tiene la misma estructura básica y origen) al pene masculino. El clítoris no contiene la uretra que suele situarse por debajo de éste.

Por último y para concluir este pequeño paseo por el cuerpo humano recordemos que el hipotálamo se encuentra dentro del sistema endocrino:

El sistema endocrino está compuesto por un conjunto de órganos y tejidos del organismo que liberan un tipo de sustancias llamadas hormonas; los órganos endocrinos también se denominan glándulas sin conducto, debido a que sus secreciones se liberan directamente en el torrente sanguíneo, mientras que las glándulas exocrinas liberan sus secreciones sobre la superficie interna o externa de los tejidos cutáneos, la mucosa del estómago o el revestimiento de los conductos pancreáticos. Las hormonas secretadas por las glándulas endocrinas regulan el crecimiento, desarrollo y las funciones de muchos tejidos, y coordinan los procesos metabólicos del organismo.

Los ovarios son los órganos femeninos de la reproducción, o gónadas. Son estructuras pares con forma de almendra situadas a ambos lados del útero. Los folículos ováricos producen óvulos, o huevos, y también segregan un grupo de hormonas denominadas estrógenos, necesarias para el desarrollo de los órganos reproductores y de las características sexuales secundarias, como distribución de la grasa, amplitud de la pelvis, crecimiento de las mamas y vello púbico y axilar.

La progesterona ejerce su acción principal sobre la mucosa uterina en el mantenimiento del embarazo. También actúa junto a los estrógenos favoreciendo el crecimiento y la elasticidad de la vagina. Los ovarios también elaboran una hormona llamada relaxina, que actúa sobre los ligamentos de la pelvis y el cuello del útero y provoca su relajación durante el parto, facilitando de esta forma el alumbramiento.

Las gónadas masculinas o testículos, son cuerpos ovoideos pares que se encuentran suspendidos en el escroto. Las células de Leydig de los testículos producen una o más hormonas masculinas, denominadas andrógenos. La más importante es la testosterona, que estimula el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, influye sobre el crecimiento de la próstata y vesículas seminales, y estimula la actividad secretora de estas estructuras. Los testículos también contienen células que producen el esperma.

Las hormonas conocidas pertenecen a tres grupos químicos: proteínas, esteroides y aminas. Aquellas que pertenecen al grupo de las proteínas o polipéptidos, incluyen las hormonas producidas por la hipófisis anterior, paratiroides, placenta y páncreas. En el grupo de esteroides se encuentran las hormonas de la corteza suprarrenal y las gónadas. Las aminas son producidas por la médula suprarrenal y el tiroides. La síntesis de hormonas tiene lugar en el interior de las células y, en la mayoría de los casos, el producto se almacena en su interior hasta que es liberado en la sangre. Sin embargo, el tiroides y los ovarios contienen zonas especiales para el almacenamiento de hormonas.

La liberación de las hormonas depende de los niveles en sangre de otras hormonas y de ciertos productos metabólicos bajo influencia hormonal, así como de la estimulación nerviosa. La producción de las hormonas de la hipófisis anterior se inhibe cuando las producidas por la glándula diana (target) particular, la corteza suprarrenal, el tiroides, o las gónadas, circulan en la sangre. Por ejemplo, cuando hay una cierta cantidad de hormona tiroidea en el torrente sanguíneo la hipófisis interrumpe la producción de hormona estimulante del tiroides hasta que el nivel de hormona tiroidea descienda. Por lo tanto, los niveles de hormonas circulantes se mantienen en un equilibrio constante. Este mecanismo, que se conoce como realimentación negativa u homeostasis, es similar al sistema de activación de un termostato por la temperatura de una habitación para encender o apagar una caldera.

La liberación de hormonas está regulada también por la cantidad de sustancias circulantes en sangre, cuya presencia o utilización queda bajo control hormonal. Los altos niveles de glucosa en la sangre estimulan la producción y liberación de insulina, mientras que los niveles reducidos estimulan a las glándulas suprarrenales para producir adrenalina y glucagón; así se mantiene el equilibrio en el metabolismo de los hidratos de carbono. De igual manera, un déficit de calcio en la sangre estimula la secreción de hormona paratiroidea, mientras que los niveles elevados estimulan la liberación de calcitonina por el tiroides.

La función endocrina está regulada también por el sistema nervioso, como lo demuestra la respuesta suprarrenal al estrés. Los distintos órganos endocrinos están sometidos a distintas formas de control nervioso. La médula suprarrenal y la hipófisis posterior son glándulas con rica inervación y controladas de modo directo por el sistema nervioso. Sin embargo, la corteza suprarrenal, el tiroides y las gónadas, aunque responden a varios estímulos nerviosos carecen de inervación específica y mantienen su función cuando se trasplantan a otras partes del organismo. La hipófisis anterior tiene inervación escasa, pero no puede funcionar si se trasplanta.

Se desconoce la forma en que las hormonas ejercen muchos de sus efectos metabólicos y morfológicos. Sin embargo, se piensa que los efectos sobre la función de las células se deben a su acción sobre las membranas celulares o enzimas, mediante la regulación de la expresión de los genes o mediante el control de la liberación de iones u otras moléculas pequeñas. Aunque en apariencia no se consumen o se modifican en el proceso metabólico, las hormonas pueden ser destruidas en gran parte por degradación química. Los productos hormonales finales se excretan con rapidez y se encuentran en la orina en grandes cantidades, y también en las heces y el sudor.

El sistema endocrino ejerce un efecto regulador sobre los ciclos de la reproducción, incluyendo el desarrollo de las gónadas, el periodo de madurez funcional, y su posterior envejecimiento, así como el ciclo menstrual y el periodo de gestación. El patrón cíclico del estro, que es el periodo durante el cual es posible el apareamiento fértil.

Ejemplo: De hidro epi androsterona ( DHEA ) : es producida por la corteza de las glándulas suprarrenales. Estas glándulas producen unos 30 mg de DHEA al día en los hombres y la mitad en las mujeres, aunque las cantidades varían notablemente con la edad. Desde el nacimiento, la DHEA sigue varios ciclos hasta alcanzar su punto máximo alrededor de los 20 años. A partir de ese momento comienza la declinación a un ritmo del 2% anual. A los 80 años solo se tiene entre el 10% al 15% de DHEA que se tenía a los 20 años.

Entre otros efectos esta hormona ayuda a reforzar el sistema inmunológico, es un potente antioxidante, mejora la distribución de la grasa corporal, incrementa el deseo y la actividad sexual.

La comunicación corporal:

Ya vimos que a través del cuerpo podemos recibir una cantidad de estímulos en los que intervienen los sentidos, pero es también a través del cuerpo que nos comunicamos y para ello utilizamos la palabra que generalmente va asistida por una comunicación de movimientos corporales que la complementan y a veces hasta la suplen totalmente, estos estímulos visuales a veces actúan en forma positiva o negativa ante un posible encuentro sexual entre dos personas, ¿vemos un poco como se realiza y como nos puede ayudar para comunicarnos mejor con nuestra pareja?.

Al comunicarnos con alguien recibimos información y la damos, sólo una pequeña parte de esa información procede de las palabras; investigaciones que se han realizado estiman que entre un 60 y un 70 % de lo que comunicamos es mediante el lenguaje no verbal, dicho en otras palabras, con gestos, apariencias, posturas, miradas y expresiones.

Normalmente ese lenguaje corporal parte de un nivel inconsciente, es por ello que luego de permanecer unos minutos conversando con alguien que recién conocemos podemos arribar a conclusiones acerca de esa persona, intuyendo si podemos o no confiar en ella, a veces detectamos “algo que no nos gusta”, y ese “algo” procede, con toda seguridad, de algo que su lenguaje corporal nos trasmitió. En muchos casos al estar hablando mucho tiempo con alguien es muy posible que le trasmitamos mucho más que lo que digamos con las palabras, con miradas, gestos, posturas del cuerpo que pueden poner cómoda o incomoda a la otra persona, al igual nos puede suceder a nosotros. No siempre las personas poseen la capacidad de interpretar todos los gestos corporales y su captación depende mucho del interés que se ponga en la comunicación.

Cuando utilizamos el lenguaje corporal lo hacemos en parte de forma innata, en parte imitando algunas actitudes y en parte de posturas aprendidas; Es común que al hablar utilicemos distintas partes del cuerpo para apoyar la palabra expresada, ya sea con gestos, caras o movimientos que ayudan a reforzar lo dicho; a veces se pueden enviar mensajes contradictorios como cuando se dice algo muy seriamente y se está sonriendo, o al contrario, con una postura seria y formal se pueden decir barbaridades dejando desconcertado al interlocutor.

A veces los mensajes suelen resultar confusos cuando en ellos aparecen varias emociones a la vez como cuando alguien se expresa con rabia, miedo y ansiedad, generalmente ocurre cuando se presenta algún tipo de discusión dentro de la pareja, y puede ser interpretado de distintas maneras por la otra persona, acorde a su grado de sensibilidad en ese momento, y luego surge el típico: “pero yo no quise decirte eso…”

Con las personas que no conocemos nos comunicamos principalmente con los ojos, por intermedio de la mirada, por ejemplo cuando nos cruzamos con alguien en un lugar cerrado y estrecho, y lo hacemos de frente, primero le miramos a los ojos y luego desviamos la mirada hacia el lado del espacio por el que pretendemos pasar, si no lo hacemos lo más probable es que termináramos chocando o en medio de un baile de derecha a izquierda y de izquierda a derecha hasta concluir en un acuerdo del lugar para el paso de cada uno.

Cuando caminas por la calle y quieres dar una buena impresión acerca de ti lo haces moviéndote en forma segura manteniendo una posición erguida y relajada, el abdomen ligeramente tenso y el pecho algo levantado, si caminarías encorvado/a, con los hombros encogidos y la pelvis inclinada hacia delante o atrás estarías dando una imagen contraria y un mal aspecto perdiendo la posibilidad de una comunicación que atraiga a otra persona.

Con una expresión relajada en el rostro trasmites que te sientes feliz y despides encanto por todos los poros de tu piel. Es el resultado de mantener pensamientos placenteros que se reflejan en el rostro y la actitud que ayudan a transmitir esa imagen atrayente para las otras personas; una persona deprimida y triste siempre mantendrá una expresión taciturna y trasmitirá una imagen negativa que logra alejar a las otras personas.

Cuando te encuentras por primera vez con la mirada de otra persona que te atrae se provoca un rápido y ligero movimiento ascendente y descendente de las cejas justo antes de establecer el contacto ocular que trata de atraer su mirada hacia tus ojos, mantienes la mirada durante unos tres segundos, con el objeto de obtener información acerca de los sentimientos de la otra persona, sus actitudes e intenciones, y luego la desvías hacia abajo un instante para volver a levantarla nuevamente, este último es un ligero gesto de sumisión que indica que vienes en son de paz y que tu deseo es cooperar y no tratar de dominar a esa persona. Si al contrario quieres desconcertarla o tomarle el pelo levantaras la vista hacia el cielo y si la desvías hacia la izquierda o la derecha darás la sensación de rechazo o falta de interés, mientras que si la mantienen fija darás la impresión de hostilidad, agresividad o deseo de un contacto más intimo, por ejemplo con alguien que te atrae mucho físicamente y quieres algo más que un simple encuentro.

Una sonrisa es el gesto más apropiado para una situación de encuentro con alguien que te atrae, la más apropiada es aquella que muestra ligeramente los dientes superiores, siempre y cuando sea sincera, porque una sonrisa fingida es muy fácil de descubrir y causará una mala impresión, pudiendo ser interpretada como una burla. En el caso particular de las mujeres prestarán mucha atención a este tipo de sonrisas ya que por estadísticas se ha demostrado que tienden a valorar mucho, en su apreciación del varón, una buena dentadura.

Al igual que la mirada una sonrisa puede decir muchas cosas distintas, no solo expresa la alegría que sentimos o que siente la otra persona, también puede indicar ansiedad, inseguridad e incluso una hostilidad enmascarada. Sus interpretaciones pueden ser también diferentes, una sonrisa se puede traducir como signo de amistad y simpatía o lograr que nos preguntemos el porque se está riendo la otra persona, pensando que nos está tomando el pelo e incluso hacernos sentir vergüenza.

Una sonrisa débil y vacilante que no muestra los dientes y va acompañada de una mirada de similares características indica timidez e inseguridad, a veces es conveniente utilizarla con esas personas que tienen baja estima y de esa forma darles seguridad; es una sonrisa que inspira ternura fácilmente y conmueve a las mujeres, sobre todo si se encuentra acompañada de una mirada franca.

La sonrisa que muestra ligeramente los dientes superiores es apropiada para personas que conocemos, vecinos, parientes y amigos; una sonrisa más amplia, que muestra todos los dientes superiores puede llegar a desconcertar a alguien que recién conocemos, y la sonrías reprimida puede llevar a brindar una imagen desastrosa, sobre todo cuando la otra persona no sabe de que nos estamos riendo y lo puede interpretar como una burla, aunque a veces suele ser indicio de timidez.

Una vez establecido el contacto con la otra persona es infinita la información que podemos obtener de ella si sabemos prestar atención al lenguaje de su cuerpo; los ojos tienen una gran importancia y es mucho lo que se puede decir con ellos. Recuerdo la oportunidad en la que me encontré con alguien que me atrajo enormemente en medio de una fiesta, la respuesta fue inmediata, nos mirábamos a los ojos sin hablar hasta que una amiga me dijo: “Che, dejen de fornicar con la mirada, me están haciendo tomar temperatura…”, lo demás que ocurrió es otra historia; hay otras miradas que imprimen un frío infinito, y las que simplemente enamoran a todo el mundo, miradas de sorpresa, de alegría, de ternura, de pena, en fin, el alma se expresa a través de la mirada.

Cuando escuchas hablar a alguien le miras atentamente a los ojos para demostrarle interés y atención, mientras que la otra persona suele desviar a menudo la mirada cuando te habla; si nos miran fijamente al hablar es fácil que nos pongamos nerviosos, sobre todo porque se presenta el dilema de sostener durante demasiado tiempo una mirada, frente a desviar los ojos, algo que puede ser interpretado como falta de interés. Cuando tú te dispones a tomar la palabra desvías la mirada un instante, justo antes de empezar a hablar, para hacer ver que te estás dispuesto/a a dar una respuesta considerada y meditada; por supuesto que nadie, ni la persona con la que hablas de todo ello, pero a un nivel sutil está captando todos esos mensajes y probablemente tiene ya una impresión bastante favorable de ti.

La utilización de gafas de sol también tiene algo para decir, pueden producir una impresión negativa si son oscuras o con cristales que impiden el acceso a la fuente de información de los ojos, pueden dar una sensación de frialdad, distanciamiento o falta de sinceridad, pero también transmiten inteligencia, seriedad y autoridad, si alguien te habla con gafas de sol oscuras sin quitárselas te está diciendo que es inaccesible y difícil para que accedas a ella, aunque a veces puede tratarse simplemente de inseguridad que solo busca ocultar la mirada ante la mirada ajena.

El lugar hacia donde se dirige la mirada tiene también algo que decir, con alguien que se acaba de conocer se mantiene la mirada dentro del triangulo formado por los ojos y la nariz, y entre amigos se amplia ese triángulo para incluir la boca; bajar la mirada por debajo de la cara puede interpretarse como un deseo de mayor intimidad y puede lograr que una persona, sobre todo si es mujer, se sienta nerviosa o se enoje al interpretarlo como una insinuación sexual.

El tiempo que una persona mantiene una mirada puede darnos una pista de su comportamiento, las personas inseguras la mantienen menos; cuando se habla de temas personales disminuye el contacto visual y cuando alguien nos elogia sucede lo contrario.

Causar una buena impresión inicial es muy importante, ya sea en un trabajo o con una futura pareja; la primera impresión se forma a los tres o cuatro minutos de haber conocido a una persona, en este corto periodo de tiempo decidimos si nos agrada o desagrada y si queremos mantener o no algún tipo de relación con ella y esa opinión tiende a mantenerse estable a lo largo del tiempo y suele resultar difícil cambiarla, debido a que implica partir otra vez de cero: evaluar de nuevo toda la información que tenemos de esa persona, admitir que nos hemos equivocado y llegar a conclusiones diferentes que nos empujarían a cambiar nuestro comportamiento, por lo tanto es mucho más fácil mantener siempre la misma opinión, a no ser que nos encontremos con información que es claramente inconsistente con la impresión que nos hemos formado.

La idea de ser natural y mostrarse ante los demás tal y como somos se puede traducir como un problema cuando eso se interpreta como dejar ver los defectos desde un principio, ya que dada la importancia que parece tener la primer impresión, lo más inteligente es tratar de mostrar la mejor imagen posible de nosotros, que es lo que la mayoría de la gente intenta hacer, dejando los defectos para más tarde, de manera que su impacto será menor si hemos causado una buena impresión que si hemos dado una imagen negativa, en cuyo caso, nuestros defectos no harán más que confirmar la opinión de esa persona, por lo que tendrá que fijarse más en ellos. Si consideramos que alguien es maravilloso tendrá que hacer algo verdaderamente atroz para que pensemos de otro modo.

La imagen que intentemos brindar dependerá de nosotros, si nos comportamos de forma dominante con una persona tímida e insegura, lo más probable es que hagamos que se sienta intimidada e incomoda, generalmente la gente prefiere a quienes tienen o muestran niveles de autoestima similares al suyo.

En un primer encuentro lo que se dice con palabras puede no importar demasiado, lo mejor es ser un/a buen/a oyente, usar correctamente el lenguaje corporal y tener una apariencia física que resulte atractiva a la otra persona, aunque a veces una buena comunicación partiendo de una persona inteligente supera los obstáculos físicos. Lo que nosotros podemos pensar acerca de nuestra persona ejerce una influencia en la imagen que damos a los demás, por lo que hay que procurar mantener una fuerte autoestima y sentirnos cómodos con nosotros mismos, constituyéndose en la clave del éxito para la conquista, sobre todo en aquellas personas que no poseen un buen aspecto físico, ya que no se basaran en él sino más bien en el buen concepto que las otras personas puedan tener de la imagen que transmite.

Cuando se mueve la cabeza en forma afirmativa se puede trasmitir diferentes mensajes, un movimiento rápido significa “entiendo, continúa”, o bien puede indicar que queremos que esa persona se dé prisa y termine lo que está diciendo; cuando el movimiento es moderado lo que se dice es “comprendo y estoy de acuerdo”, y cuando es lento significa “comprendo pero estoy un poco confundido” o “no estoy del todo convencido”, sobre todo haciendo un pequeño giro hacia la derecha o izquierda, y esa inclinación de la cabeza es otra pista que se puede interpretar de distintas formas, hacia delante y a un lado significa “te escucho”, y acompañada de una sonrisa y contacto visual aumentan los sentimientos de simpatía hacia esa persona y tiene más probabilidad de recibir apoyo y cooperación; cuando la inclinación se produce hacia un lado y hacia atrás quiere decir “estoy pensando tu pregunta”, y una clara inclinación hacia un lado significa “estoy interesado y tal ves atraído”.

El espacio personal “intimo” está formado por nuestro cuerpo y una zona a su alrededor de unos cuantos centímetros, dentro del él solo permitimos que entren los amigos más íntimos, parejas y familiares, un poco más lejos se sitúa la zona personal lejana, en la que sólo dejamos entrar a amigos y compañeros con quien mantenemos una buena relación, y generalmente no permitimos que los extraños nos toquen o se sitúen demasiado cerca de nosotros y si invaden nuestro espacio sentimos nerviosismo, enfado, irritación o temor; a veces no tenemos más remedio que aguantar esa invasión, sobre todo al viajar en transportes públicos o en discotecas o reuniones multidinarias, puede tomarse como algo que no tiene importancia y a veces buscado aprovechando la situación o tensando el cuerpo para evitar todo contacto sobre todo el visual y se clava la mirada en el infinito o en algún punto determinado y fijo como diciendo “no estoy aquí”, relajarse y moverse libremente puede ser interpretado como una amenaza para los demás o una invitación al contacto.

Cuando se produce una invasión del espacio personal no deseado se suele retroceder un paso para evitarla, en muchos casos es una forma de lograr establecer el contacto con alguien muy tímido/a e incentivarle a establecer contacto visual y entablar el dialogo. Las mujeres suelen sentirse menos tensa y nerviosas cuando su zona personal lejana se ve invadida por mujeres desconocidas, pero reaccionan de forma muy negativa si lo hace un hombre, interpretándose como una insinuación sexual. Los hombres, en cambio, no suelen sentirse incómodos cuando una desconocida invade esta zona, aunque también lo interpretan como un deseo de mayor intimidad. Algo parecido puede decirse del contacto físico, si bien las mujeres sólo suelen permitir que quienes las toquen sea un buen amigo si se trata de un hombre, a estos no les suele importar que los toque una mujer desconocida. La personalidad marca aquí sus diferencias ya que es mucho más amplio el espacio personal de los introvertidos que necesitan mantener una mayor distancia entre ellos y su interlocutor.

Cuando una persona interpone un objeto entre ella y nosotros nos está dando un claro mensaje que puede significar varias cosas, cuando se da también una mirada hostil o una postura tensa e inexpresiva con poco o nulo movimiento corporal su significado suele ser claro: “será mejor que te apartes de mi vista inmediatamente”, pero si va acompañado de una expresión amistosa y el cuerpo más relajado indica que aunque no se va a cortar del todo el dialogo es mejor que vayas con cautela.

Cuando se escucha a alguien con los brazos cruzados se retiene menos información y se mantiene una actitud más crítica hacia lo que dice indicando una actitud defensiva y negativa, incertidumbre o inseguridad; si se aprieta el puño demuestra agresividad y si se está apretando los brazos con las manos señala una gran ansiedad o enfado; una buena forma de romper estas barreras es ofrecer algún objeto a esa persona, como un cigarrillo o una bebida; una barrera parcial como agarrarse el brazo con una mano denota más bien falta de confianza en vez de rechazo, a veces es utilizado por personas inseguras como una forma de tranquilizarse.

Cuando estamos ansiosos o nerviosos nuestro lenguaje corporal reflejará nuestro estado, aunque el accidental interlocutor no tiene por qué saber lo que estamos sintiendo, simplemente capta “algo” en nosotros que no le gusta; una persona ansiosa o tímida puede comportarse de un modo que otros pueden interpretar como frialdad o rechazo; el miedo puede hacer que nos enojemos con nosotros mismo y transmitir una imagen de hostilidad, por lo que la persona con la que estamos hablando puede tener una impresión de nosotros que no corresponda con la realidad, a no ser que sea bastante buena interpretando nuestros gestos.

Ante un estado de nervios es probable que toquemos precisamente esa parte de nuestro cuerpo que menos nos gusta, ante la ansiedad ponemos de manifiesto un sentimiento intenso que nos hace más conscientes de nosotros mismos y por lo tanto también de aquello que no nos gusta en nosotros, pero puede tener otros significados, tocarse la boca puede indicar que no nos gusta o bien un temor a decir algo que no debemos; la persona que se frota la manos nerviosamente parece estar diciendo “tengo miedo de lo que podría llegar a hacer con mis manos”, o “tengo frío” o “pronto voy a dominar la situación”; los niños libres de ataduras sociales se cubren las orejas cuando no quieren escuchar, los adultos más discretos se las tocan.

Tocarse determinadas partes del cuerpo es también una forma de confortase o relajarse; masajearse la nuca, acariciarse el pelo o la barba, humedecer los labios con la lengua o chupar algún objeto denota cierto nerviosismo cuando se hace muy seguido; lo mismo puede decirse de los pies y dedos inquietos: juguetear con un objeto, alisarse la ropa, golpear el cigarrillo contra el cenicero auque no haya ceniza que tirar. A veces el tocarse otras determinadas partes del cuerpo indican una invitación al sexo o una mayor intimidad. Entre los signos de hostilidad se encuentran golpear el suelo o algún objeto con el pie, apretar, estirar o pellizcar partes de la cara o morderse los labios.

Con nuestro cuerpo podemos comunicar y dar señales que pueden ser interpretadas o no por otras persona, generalmente sólo una minoría las interpreta correctamente, y las mujeres suelen ser mejor que los hombres para ello sobre todo con su pareja a la hora de mantener una comunicación dentro de la relación, ellas sonríen más y se sienten más atraídas por las personas que sonríen, y utilizan más la mirada para comunicarse, aunque les resulta más incomodo que las miren a ellas. Las personas tímidas e introvertidas tienden a ser mejores interpretes del lenguaje corporal debido a que ejercen un mayor control sobre sus propias emociones y por lo tanto son más conscientes de sí mismas, gracias a ello son más sensibles al comportamiento de los demás y utilizan las señales que los demás emiten como una forma de controlar la impresión que están causando; al contrario las personas agresivas suelen ser peores que las demás a la hora de interpretar correctamente estos signos y tienen una mayor tendencia a considerar hostil una expresión neutra.

Darse cuenta de una mentira no es tan fácil como se suele pensar, sobre todo si tratas de hacerlo mirándole a los ojos como suele hacer la mayoría de las personas, porque quien miente tiende a centrarse en su cara para ejercer el control y no ser descubierto, aun así hay algunos signos que lo delatan, se utilizan menos gestos y el cuerpo puede estar prácticamente inmóvil, como si temiera a ser descubierto en cualquier momento, a veces aparecen gestos nerviosos como los mencionados, tocarse la boca o la nariz como una forma encubierta de taparse una boca mentirosa, tocarse los ojos como una manera de evitar mirar a quien se le está mintiendo, aunque tocarse o frotarse los ojos puede indicar también deseos de terminar la conversación por cualquier motivo; el ojo mentiroso rehuye la mirada, aparta y vuelve a fijar la vista rápidamente, aumenta el parpadeo y es mayor el tiempo durante el cual los ojos permanecen cerrados al parpadear; por supuesto, si estamos delante de alguien que además de ser un tanto mentiroso apenas se inmuta ante sus propias mentiras y no se siente culpable ni ansioso, nos va a resultar bastante difícil desenmascararlo.

-Tomado de: Comunicación no verbal: el lenguaje del cuerpo; Ana Muñoz, directora Cepvi-

Bueno, a esta altura te preguntaras que tiene que ver todo esto con los afrodisíacos, y te cuento que mucho, ya que no solo se trata de los alimentos que puedan estimular la libido, su forma de prepararlos y presentarlos, sino también tu actitud ante la pareja, la forma de comunicarte con ella y el buen diálogo; el amor se lo comenzaras a hacer dentro de la cocina mientras le preparas su comida y cuando se la ofreces, ¿por qué no hacerlo juntos?, de vez en cuando puede resultar muy enriquecedor y con ello establecer un dialogo más profundo dentro de la pareja, escoger juntos los ingredientes, prepararlos e ir probándolos para ir estimulando los sentidos, establecerlo como un juego que culminará en la unión de dos personas que se aman.

El “Tantra”, los ejercicios del amor.

Como dije en el módulo N° 1 existe una corriente filosófica o religiosa llamada “Tantra” que pone de manifiesto la utilización de la energía corporal que se genera a través del sexo, a diferencia de lo que muchos piensan no se trata de vivir para tener sexo, sino más bien de tener sexo para vivir.

El Tantra se basaba antiguamente en la percepción de la vida como resultado de un acto de amor hacia el universo y todas las criaturas vivas, y se asociaba con la fertilidad. Su actitud hacia el sexo no es como la actual, donde debido a la influencia de la tradición judeocristiana, nos parece que el acto sexual es peligroso, tabú, e incluso malo o no deseable.

En esta disciplina, la búsqueda es en un sentido espiritual la comunión total con el universo y una armonía con la energía de la vida, una trascendencia del espacio y del tiempo. De ahí, que de su práctica se alcancen muchas veces experiencias místicas, que superan la dualidad de la materia y la esencia y que alcanza una unidad consumada en la identidad de la diosa y el dios Shiva y Shatki.

Así, el misterio del Tantra es la manifestación de lo oculto y lo conocido, es tener la capacidad de aprehender la totalidad y no se basaba únicamente en las prácticas sexuales, sino que incluía también la meditación profunda y el uso de varios sacramentos.

“En el Tao la maestría se consigue por la meditación, la gimnasia (Tai-Chi), las prácticas sexuales (Tantra) y la dietética, eso es, la enseñanza de la correcta alimentación.”

“El tantra cuenta también la historia de la maestra tántrica que aumentó su sensibilidad y su placer, pero que después no encontraba la clave para dirigir toda esa enorme energía a otras áreas del ser. Su búsqueda le produjo gran insatisfacción; se volvió impaciente y triste, incluso inmersa en los placeres que experimentaba.

Entonces una noche que tenía a su amado entre sus brazos y estaba sintiendo todo el placer que experimentaba él, su espíritu, sus sentimientos y su cuerpo se estremecieron movidos por el terremoto de una visión: estaba envuelta por la dualidad de Kali y Mahakala. Ambos hicieron que su cuerpo ardiera hasta un éxtasis tan sublime, que la maestra de tantra quedó sumida en un estado semionírico al borde de un orgasmo permanente que nunca se produciría, pues Kali repetía constantemente en su espíritu el yantra de control, mientras que Mahakala le susurraba al oído el mantra del control.

Tendida en la tensa red del placer y del control supremos, de repente escuchó un nuevo mantra de Mahakala, mientras Kali dibujaba en la negrura de su espíritu una figura con todas las cosas de la vida cotidiana que una mujer desea. De repente, Kali y Mahakala desaparecieron. Pero habían obsequiado a la maestra de tantra con el gran secreto del tantra: canalización controlada.”

-A. Thirbely; “El tantra del amor”-

“El sabio actúa frente a sus sentimientos como un jinete sobre su caballo: los guía manteniendo las riendas con firmeza, pero sin presión.”

“El tantra resume un conocimiento milenario sobre el ser. Su origen se sitúa en Asia, sobre todo en el hinduismo, y, en menor medida en la religión budista. La propia palabra deriva del verbo hindú “tantori”, que significa “tejer”. De forma que “tantra” significa “tejido” o “lo esencial”. Es un culto religioso que se basa en experimentar sensorialmente las fuerzas del ser mediante determinados rituales y practicas. Este procedimiento no sólo enriquece la vida cotidiana, sino que, según la concepción tántrica, es capaz de redimir del ciclo del eterno retorno de las almas, y de dar iluminación. El tantra integral consiste en instrucciones sobre el culto con divinidades, prácticas de iniciación, meditaciones, utilización de sílabas (mantras) e imágenes interiores (yantras).

En Occidente prácticamente sólo se ha conocido el culto a Eros y a la sexualidad. Estos ejercicios y prácticas se consideran una clave antiquísima para alcanzar la felicidad sexual y la fuerza física. En una iniciación inimaginable para el hombre occidental, al discípulo del tantra se le transmiten conocimientos detallados sobre el comportamiento sexual humano y la intensificación del placer sexual. Aquello que en la cultura occidental enseguida se condena como pornografía, en el tantra es considerado como arte y religión supremas.”

“los tántricos han sido y son personas sensuales. En último término, su objetivo, no es, exclusivamente, experimentar más placer y felicidad sexuales, sino reconocer en todo la acción divina. A semejanza de los Taoístas, el tántrico no excluye nada de su vida mientras no lesione a otra individualidad. Por ello, las comidas exquisitas, incluso afrodisíacas, han sido siempre un ritual de acompañamiento tántrico importante.”

-Erich Bauer / Uwe Karstökt; El Tao de la cocina-

Hoy en día, ante la carencia de una verdadera guía espiritual que sienten muchas personas, el Tantra ha resurgido como una opción. Antes que nada hay que comprender que aún cuando se plantea como una práctica sexual, el objetivo final o la meta no es el placer, sino que el sexo es sólo una herramienta para despertar la energía que se encuentra dormida en nuestro cuerpo, y así entrar en contacto con la energía misma del universo.

El Tantra en el Occidente resulta de muchas tradiciones tales como la hindú, la budista, la taoísta, la gnóstica y muchas otras formas consideradas paganas por la religión establecida. Ahora, muchas de las prácticas tántricas son independientes de la religión que se profese y no ponen en peligro nuestras creencias. Simplemente, el Tantra puede ser entendido como una sacralización del sexo.

Al hablar de sacralización sexual, nos referimos a una visión de la sexualidad ritualizada que puede llevar a un sentido espiritual del mundo que nos rodea, y mediante la cual podemos llegar a alcanzar niveles superiores de compenetración con la vida misma y con nuestra pareja.

De esta manera, el Tantra se presenta como una opción para liberarnos de muchos tabúes sexuales, de mitos y de prohibiciones que para el Tantra resultan antinaturales, ya que el sexo es fundamental para la creación y para nuestra existencia.

Sí queremos llamar la atención sobre el hecho de que muchas de los preceptos tántricos pueden sonar extraños o sorprendentes, pues provienen de otra cultura y no hay que perder esto nunca de vista. Más bien, debemos prepararnos a tener una mente abierta y respetar las costumbres que parezcan extrañas, e incluso aprender de estas costumbres, pues tal vez para tener una mayor satisfacción sexual es necesario dejar de verlo como mero placer físico, y comprender que en el momento del acoplamiento sexual podemos comunicarnos con fuerzas que normalmente rechazamos por desconocidas, y que el sexo puede ser espiritual y trascendental.

El hecho de amar conscientemente requiere que se establezca una comunicación consciente con nuestra pareja.

Para ello es necesario ser consciente de lo que se dice a través de nuestro lenguaje y actos, para iniciarse en las practicas tantricas se debe aprender un método ritual de comunicación con nuestra pareja, cuando un integrante de la misma se siente herido o inseguro o está enojado, necesita comunicar sus sentimientos a su pareja para restablecer el diálogo ya que en una pareja los sentimientos que no se expresan se convierten en focos infecciosos que terminan afectándola en todos sus actos, pero se debe prestar mucha atención a las palabras utilizadas al hacerlo para que no sean malinterpretadas, es conveniente evitar el echar culpas a la pareja por nuestros propios sentimientos, medir las palabras con el compañero no es fácil, a veces resulta más fácil medir lo que se dice ante extraños que cuando estamos con la persona que amamos ya que pensamos que dentro de la pareja no es necesario tomar esas precauciones.

El tántra no dice que hay que “medir cada palabra”, pero sí insiste en que se debe ser consciente del modo en que establecemos la comunicación y de cómo podrían ser interpretadas nuestras palabras. Esto es de suma importancia para las parejas porque las personas que se encuentran relacionadas muy íntimamente saben no sólo cómo satisfacer al otro sino también como herirle; las palabras dolorosas se dicen generalmente de forma inconsciente, pero no por ello son menos poderosas e hirientes de lo que serían si se hubiesen dicho con malicia.

Los escrito tántricos describen a nuestra época como el final del Kali Yuga o Edad de la Oscuridad, se trata de un período que comenzó hace más de dos mil años, el Kali Yuga ha estado marcado por la corrupción y la dificultad, según los textos tántricos ha sido una era durante la cual el poder femenino ha sido suprimido. Una explicación es que el hombre tuvo miedo de la intensidad de Shakti (poder energético) de la mujer, y de lo que éste era capaz, por ejemplo: de la creación, así que le condujo a una posición subordinada para suprimirle ese poder de ella que tanto temía.

Las técnicas tántricas originales requerían un intercambio de energías positivas y negativas, de Yang y Yin en forma equitativa entre el hombre y la mujer, cuando se estableció el principio de la Edad de la Oscuridad se vio como el hombre utilizaba la energía de su compañera para sus propios recursos y longevidad sin preocuparse por que la mujer se rehiciera, por consiguiente no es sorprendente que la Diosa prefiriera ponerse a dormir.

Al acercarnos a la Nueva Era que el Tántra llama Satya Yuga, la Edad de la Verdad, vemos como los fuegos femeninos empiezan a brillar de nuevo; la diosa madre abre los ojos, se sacude del sueño en que estuvo sumergida en la Edad de la Oscuridad y pronto saldrá a la luz que iluminará a toda la humanidad, para cuando esto ocurra las mujeres habrán llegado a la Nueva Era, la Edad de la Verdad.

El despertar a la Diosa no es en realidad una tarea tan sencilla, para ello es necesario enseñar tanto a hombres cómo a las mujeres a despertar la energía sexual dormida de la mujer; en la actualidad los hombres y las mujeres pueden aprender a enseñar el uno al otro y el Tántra puede ayudarles. En esta practica cuando se vuelve a encender el fuego de la mujer después de tanto tiempo y es cuidado y alimentado por su pareja los beneficios serán grandiosos para ambos, especialmente para la mujer representa el fuego apagado que se aviva y que puede llevarla a sorprendentes e inesperadas sensaciones, su despertar sexual puede propulsarla a un verdadero sendero espiritual. El Tántra reconoce la espiritualidad como un tipo de reorganización de la misma energía que la de la sexualidad, así que cuando una mujer aumenta su poder sexual aumenta también la fuerza de sus aspectos espirituales.

Despierta la mujer, ambos miembros de la pareja se benefician, aumenta en la mujer el placer y el deceso de hacer el amor que podría ser incluso mayor que el posible placer y deseo sexual del hombre.

El acto sexual tántrico promueve la salud y la vitalidad con lo que se benefician físicamente tanto el hombre como la mujer, psicológicamente también es un arte sanador, ya que su práctica puede descargar el poder negativo en el segundo chakra (sexual) y al hacerlo crea enormes energías positivas disponibles en todas las áreas de la vida, no sólo en la sexual.

Los tántricos han sabido desde que Shiva lo pronunció en los libros sagrados que dentro de la mujer hay dos polos sensitivos o puntos cargados: el polo norte o adelantado, que es el clítoris, y el polo sur más profundo, llamado el punto sagrado, que es lo mismo que el punto G.

Cuando tenemos que hablar de sexo muchos sentimos vergüenza, nos sonrojamos o reímos tontamente, bajamos la mirada y el tono de voz, incluso nuestro vocabulario para referirnos a él y a nuestros órganos sexuales nos hacen sentir vergüenza, demasiado clínico o demasiado vulgar, para las designaciones orientales del órgano masculino se utilizan términos como “tallo de jade” y “cetro de luz”, sonando muy poéticos comparándolos con las denominaciones occidentales de “chorra”, “pito”, “polla”, “verga”, etc., y puedes comparar “puerta preciosa”, “umbral dorado” y “corazón de flor”, con “coño”, “concha”, etc., Shiva y Shakti en su comunicación utilizaron la palabra “ligam” para el órgano sexual masculino que significa “vara de luz” u “órgano de Dios”, y “yoni” para los genitales femeninos, que en sánscrito significa o se traduce como “espacio sagrado”.
El Tantra es muy explícito en sus instrucciones para realizar esta educación en el arte de hacer el amor, un arte que para componer su baile de amor combina un grado de conciencia mayor con los cinco sentidos físicos (gusto, tacto, olfato, vista y oído), así como con los sentidos psíquicos y espirituales, más etéreos.

El baile del amor está compuesto por movimientos espontáneos no coreografiados, pese a que muchas parejas, en cierta medida, sí siguen una coreografía al amarse, recordando y repitiendo esas combinaciones de movimientos que ofrecen un placer determinado, muy especial.

Puesto que el punto principal del amor consciente consiste en centrar la mente en el compañero y en alimentar la relación, el acto de amor se realiza con premeditación. Los amantes conscientes designan ritualmente un tiempo para el encuentro amoroso; se preparan mentalmente para hacer el amor; preparan un lugar para ello para asegurar la intimidad y la comodidad; se bañan y preparan sus cuerpos para el deleite del otro.

La preparación mental para el amor es un ritual importante para los tántricos. Utilizan el Tantra Blanco, yantras, técnicas de respiración, visualizaciones y la sincronización sutil de la posición fortalecedora para conseguir una actitud de meditación. Todo ello es una preparación muy consciente para amar también de forma consciente.

Si preparar bien la mente es importante, también lo es preparar el lugar conjuntamente. No es necesario decir que debes tener una buena apariencia para tu amante. En este baile asumiréis los papeles de dios y diosa, seres radiantes. Seréis hermosos el uno a los ojos del otro. Pero recuerda que la energía que se utiliza para atraer al amado es en sí un tipo de energía especial que os podéis aportar mutuamente.

Aprender el baile del amor te parecerá muy sencillo cuando te digamos que sólo tiene tres pasos, que además son conocidos. Pero luego explicaremos que estos pasos tienen variaciones, y que cada variación tiene dos aspectos, el yin receptivo y el yang activo. La dualidad yin/yang es realmente el fundamento sobre el que se eleva el baile del amor a alturas sorprendentes.

Lo verás como el talón y dedo del pie, el estribillo repetido en todos los aspectos del baile. Su combinación adecuada es como una combustión espontánea, un catalizador para el éxtasis y la satisfacción espiritual. Entre los polos yin y yang hay siete grados o niveles de expresión, del más suave al más firme, del más lento al más rápido. Multiplica todo esto por dos, porque hay dos bailarines alternando como el que da y el que recibe en cada turno, y empezarás a apreciar el reto que supone este baile.

Ejercicios:

Comenzar a hacer ejercicios que permitan disfrutarlos es fundamental para establecer contactos con otras personas, si los realizamos tres veces a la semana en un lapso de 20 minutos a 2 horas sin excedernos y con moderación, ayudarán a elevar nuestros mensajeros químicos de “felicidad” que nos permitirán sentirnos bien de inmediato otorgándonos el beneficio de quitarnos el estrés, ya que deja descansar las células nerviosas de nuestro cerebro que se ocupan esa función, una manera para descansar la mente es bailar, escuchar música, leer, hacer artes manuales, tocar algún instrumento musical, meditar. Cualquiera fuese la actividad que nos aleje de nuestras preocupaciones cotidianas ayudará a descansar nuestra mente y nos otorgará beneficios físicos que recuperaran nuestra producción de serotonina. El sexo puede constituirse en un muy buen ejercicio y sobre todo parte integral de la comunicación dentro de la pareja.

Un buen ejercicio para elevar nuestra autoestima es pararnos todas la mañanas frente a un espejo, sin ropas, y comenzar a reconocer y amar cada una de las partes de nuestro cuerpo, poner un tema musical que nos guste y bailar con nosotros mismos liberando toda nuestra energía sexual, sintiéndola a flor de piel, cerrar los ojos y brindarnos caricias que nos estimulen la producción de las hormonas de la felicidad. Luego tomar un baño reparador continuando con la estimulación de toda nuestra piel mientras nos higienizamos y luego un buen desayuno con el contenido de ricos nutrientes para nuestro organismo, en lo posible con alimentos que estimulen todos nuestros sentidos.

Repaso:

Para poder tomar conciencia sobre que son los afrodisíacos, de que se tratan y cuales son sus efectos nos vimos obligados a internalizarnos en el cuerpo humano y sus funciones, comprender el funcionamiento del hipotálamo, la hipófisis, la importancia de la serotonina que a su vez se encuentra relacionada con la luz y las estaciones, punto de conexión con la teología antigua, eso es el origen de Dios en relación a la naturaleza y sus ciclos estacionales, el sol, la luna y el cosmos. Vimos que todas estas funciones hormonales que originan el proceso denominado amor o el sexual se encuentran además relacionadas con todo el organismo humano y que pueden variar acorde a alimentos o elementos incorporados al organismo o a procesos mentales u ordenes cerebrales; observamos como el mismo cuerpo puede comunicarse con otros cuerpos a través de la palabra y los gestos o posturas corporales. Bueno, cuando en el módulo N° 1 hacía referencia al microcosmo, me estaba refiriendo a todo ello, porque al igual que existe todo un sistema solar “cosmos”, conectado con miles de galaxias interestelares: “macrocosmos”, también existe lo que denominamos “microcosmos” que no es ni más ni menos que nuestro cuerpo, formado por moléculas, átomos, células, y sistemas orgánicos que se asemejan al “cosmos”, dentro de él se generan intercambios y procesos vinculados a su propio funcionamiento que facilitan la adaptación al medio y que aseguran la continuidad de la especie, sin ello no podríamos haber sobrevivido tantos millones de años sobre el planeta.

Cada vez que ingerimos algo estamos no sólo ingiriendo alimentos, sino y también elementos culturales provenientes del proceso de adaptación, cuestión esta a veces peligrosa para nuestro organismo si tomamos en cuenta el mal uso que está haciendo el hombre del planeta y sus recursos naturales. Al comer no solo satisfacemos a una parte de nuestros sentidos, ya que mayormente lo hacemos por placer, pocas veces por hambre real, sino que estamos incorporando elementos que se transformaran en energía para nuestro organismo, muchos de ellos los tomamos en forma viva como puede ser el caso de las verduras u otras comidas, incorporando así a nuestro “microcosmos” otros “microcosmos” que serán asimilados y transformados para aumentar nuestra fuerza energética, sin la cual estaríamos muertos y comenzando un proceso de descomposición para ser aprovechados por otros organismos vivientes.

Se dice que la cocina es el arte de manejar miles de detalles, a todo esto no creas que los cocineros deben saber química, física, anatomía, farmacología, antropología o teología, normalmente no se les exige, a los que desean aprender el arte de cocinar se les enseña las características de los productos a utilizar, un poco de su química y física y las técnicas adecuadas para procesarlos y adaptarlos a lo que denominamos “comidas”, y, por supuesto “higiene” y métodos de conservación y acopio. Lo mío fue un poquito más allá ya que no se puede investigar y analizar un concepto si no se trata de establecer todas las bases, y por supuesto que hay escépticos, ¿en que ámbito no los hay?, la idea de este curso no es demostrar la existencia de los afrodisíacos, por el hecho mismo de que tan solo existen y están allí, sino el de volver a tomar contacto con nuestro “microcosmos” para así retomar aquello que sabíamos pero que nos habíamos olvidado.

A solo efecto de una mayor información es que transcribo partes de un texto sobre la “serotonina”, para aquellos que deseen establecer un mayor grado de comprensión:

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