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jueves, 29 de noviembre de 2007

5ta parte Frutos prohibidos y ofrendas de Venus

La experiencia sexual

El sexo vivido como una experiencia placentera y no de culpa encaminado al bienestar de la persona y un mejor desarrollo humano y social. El sexo debemos vivirlo como sagrado y obtener de él lo mejor para nuestras vidas.

En “Sexo, Amor y esencias floreales”, Eduardo H. Grecco nos brinda unas cuantas pautas para vivir nuestra sexualidad con mayor libertad, transcribiré parte de sus textos para reflexionar desde la perspectiva de los afrodisíacos:

“El sexo es una oportunidad para descubrir el sentido de nuestra vida”.

Sin el sexo no podríamos reproducirnos, aunque con eso de la fecundación in vitro se ha perdido bastante la magia, y aunque es útil para aquellas parejas que se encuentran imposibilitadas de procrear, no deja de lado que dentro de la unión carnal se realiza más que un acto de simple procreación, hay un juego, una entrega mutua, un intercambio de sentimientos, también muchas veces un simple hedonismo o autosatisfacción, pero quienes hayan probado el sexo por y con amor saben muy bien que no hay nada más excelso.

Los alimentos para mantenernos vigorosos, con fuerzas y con estímulos de una unión sexual plena son de suma utilidad para toda pareja.

“El sexo se piensa donde no se siente y se siente donde no se piensa. Nunca es lo que parece y no parece lo que es, de manera que acercarnos al “buen sexo” no es cuestión de “tener sexo” sino de “ser sexo”. El sexo no se tiene, se es. Existimos en el sexo, y cuando olvidamos este hecho, el sexo nos hace sufrir.”

Que buena reflexión, al llegar a ella puedo expresar que muchos de los que se interesan por los afrodisíacos tal vez estén buscando una rápida y afirmativa respuesta de otra persona para poder satisfacer a sus propios sentidos, en algunos casos puede que hallen resultados, pero no deben olvidar que Afrodita además de ser la diosa de la lujuria lo es principalmente del amor, y el sexo verdaderamente experimentado como un estímulo de vida se vive desde adentro, por debajo de la piel.

“Cuando se ve el sexo como sagrado, hacer el amor se transforma en una sacramento y reducirlo a un acto biológico o una contienda, un sacrilegio.”

“El hombre moderno ha perdido el valor de hechizo del sexo y debe aprender a reencontrarlo y para esto tiene que poder volver a vivirlo como misterio.”

Y aquí nos encontramos tratando de explicar el porque de los afrodisíacos, desandando y andando el camino para que ese hombre vuelva a reencontrarse consigo mismo, con la naturaleza y el cosmos a través de su sexualidad.

Existe el sexo sin amor, es parte de nuestro egoísmo, pero dentro del amor es una de las más bellas y placenteras experiencias.

“El amor es algo que nos falta y por eso lo buscamos”.

“Como experiencia de búsqueda, el amor intenta que el hombre se descubra a sí mismo.”

En una reflexión de Gururaj Ananda Yogui dice:

“Para ser realmente capaz de amar debes empezar por conocerte a ti mismo. Si no te conoces a ti mismo, ¿cómo puedes conocer el objeto de tu amor? Para ser capaz de amar verdaderamente, para ser capaz de amar totalmente, tienes que encontrar primero la totalidad en tu interior, porque el amor es una expresión de lo que uno es. El amor es una cualidad interna que brilla.”

Sin el amor los afrodisíacos podrían ser simples alimentos adecuados para nuestra dieta que nos proporcionen todas las energías necesarias para una vida plena, pero sin el amor los hombres y mujeres, no estamos completos, y como dice Grecco:

“El corazón tiene sus razones que hace que el amor no sea una cuestión lógica, ni el anhelo de algo perfecto como meta de la vida.”

“Los amores nunca son errores, sino experiencias que nuestro ser necesita para evolucionar.”

Y aquí recuerdo las frases de Louis Pawels y Jacques Bergier en el prologo de “El retorno de los brujos”:

“No hay que buscar el punto de apoyo en la historia y entre los hombres, pues siempre se nos escapa. Busquémoslo en nosotros mismo. Seamos de este mundo como si no fuéramos de él.

Este libro resume cinco años de búsqueda en todos los sectores del conocimiento, en las fronteras de la ciencia y de la tradición. Me lancé a esta empresa claramente superior a mis medios, porque ya no podía seguir rechazando este mundo presente y por venir, que es, sin embargo el mío. Pero de todos los extremos nace la luz. Habría podido encontrar más de prisa una vía de comunicación con mi época. Es posible que no haya perdido del todo mí tiempo marchando hasta el final de mi propio camino. Los hombres no encuentran lo que se merecen, sino lo que se les asemeja. Durante largo tiempo, busqué como quería el Rimbaud de mi adolescencia, “La Verdad es un alma y un cuerpo”. Y no lo logré. En la persecución de esta Verdad, perdí el contacto con las verdades pequeñas que hubiesen hecho de mí, no ya el superhombre al que llamaba con todo mi anhelo, sino un hombre mejor y más unificado de lo que soy. Sin embargo, aprendí cosas preciosas sobre el comportamiento profundo del espíritu, sobre los diferentes estados posibles de la conciencia, sobre la memoria y la intuición, que no hubiese aprendido de otra manera y que debía permitirme, más tarde, ver lo que hay de grandioso, de esencialmente revolucionario en la cumbre del espíritu moderno: la interrogación sobre la naturaleza del conocimiento y la necesidad apremiante de una especie de transmutación de la inteligencia … -- … Desde el tiempo en que pensaba poder poseer la verdad en mi alma y en mi cuerpo, cuando imaginaba que pronto tendría la solución de todo, en la escuela del filósofo Gurdjieff, hay una palabra que jamás he oído pronunciar: es la palabra amor. Hoy no dispongo de ninguna certeza absoluta. No me atrevería a proponer como viable la más tímida de las hipótesis formuladas en este libro. Cinco años de reflexión y de trabajo con Jacques Bergier, me han proporcionado sólo una cosa: la voluntad de mantener mi espíritu abierto a la sorpresa y a la confianza ante todas las formas de la vida y ante todos los rasgos de la inteligencia del ser viviente. Estos dos estados: sorpresa y confianza, son inseparables. La voluntad de llegar y de mantenerse en ellos sufre a la larga una transformación. Deja de ser voluntad, es decir, yugo, para convertirse en amor, es decir, gozo y libertad. En una palabra, mi única adquisición ha sido que ahora llevo en mí, inarrancable ya, el amor a lo que vive en este mundo y en el infinito de los mundos.

Para honrar y expresar este amor poderoso, complejo, no nos hemos limitado, Jacques Bergier y yo, al método científico, tal como habría exigido la prudencia. Pero ¿qué es el amor prudente? Nuestros métodos fueron los de los sabios, pero también los de los teólogos, los de los poetas, los de los brujos, los de los magos, y los de los niños. En resumidas cuentas, nos hemos portado como bárbaros, prefiriendo la invasión a la evasión. Y es que algo nos decía que, en efecto, formábamos parte de tropas extrañas, de hordas fantasmagóricas, guiadas por trompetas ultrasonoras, de cohortes transparentes y desordenadas que empiezan a desparramarse sobre nuestra civilización. Estamos al lado de los invasores, al lado de la vida que viene, al lado del cambio de edad, y del cambio de pensamiento. ¿Error?, ¿locura? La vida del hombre sólo se justifica por el esfuerzo, aun desdichado, para comprender mejor. Y la mejor comprensión es la mejor adherencia. Cuanto más comprendo, más amo: porque todo lo comprendido es bueno.”

Que mejores palabras que estas para justificar mi investigación y búsqueda de los afrodisíacos, ¿Cómo podría dejar de lado al amor?, ¿por qué asustarme ante el sexo?, ¿acaso no somos humanos?, todo esto no hace más que recordarme esas frases de Henry Miller y su amante Anaïs Nin:

“Dios dame fuerzas, déjame poder”, me digo a mí mismo, “y te besaré eternamente”. No olvides que te estoy contando una fantasía. No entiendo de dónde salen las fuerzas para poder date tan prolongado placer.

Eres insaciable. Haces toda suerte de movimientos, y en ocasiones gestos que resultan absolutamente delirantes y obscenos. Has perdido la cabeza. Eres sexo y nada más que sexo.” –H.Miller-

“…fui infinita y completamente consciente del fuego del amor: hasta el punto de que casi caigo de rodillas, para bendecir a no sé quien porque en verdad puedo decir que ha conocido las cimas más altas de la pasión, de la pasión absoluta, sensual y mística. Que ambos, Henry y Gonzalo, de maneras distintas, hayan sido los amantes más maravillosos; que he dado y recibido todas las caricias posibles a los seres humanos, que es la máxima alegría que puede experimentarse en la tierra. Amor. Pasión. Ternura. –A. Nin.-

"Es verdad que nado en un perpetuo mar de sexo, pero las aventuras actuales son bien escasas. Creo que más bien se trata de que siempre estoy dispuesto a amar, siempre hambriento de amor. Y hablo de amor, no de sexo. Y no me importa saturar mi obra con él -me refiero al sexo- porque no le tengo miedo y casi deseo ensalzarlo y predicar sobre él".

-H. Miller; "Cartas a Anaïs Nin-

El Marqués de Sade en su “filosofía del vicio” sostenía:

- “Los instintos sexuales fijan y regulan casi la totalidad de las acciones humanas en una forma todavía más intensa que el propio instinto de la nutrición.”

- “La abundancia de comida prepara bien para el amor, y mejor si es excitante”.

- “El desayuno debe ser abundante, pues ha de reparar los desgaste de la noche.”

- “Las fuerzas prestadas por Baco y Ceres a Venus siempre benefician a la diosa de la lubricidad.”

- “Sin la embriaguez y la glotonería, el gozo no sería tan completo.”

Y Pierre Loüys como prologo para su controvertido y escandaloso cuento “Afrodita”, según la época, escribe en 1894:

“Es por una superchería consciente y voluntaria que los educadores modernos, desde el Renacimiento hasta la hora presente, han representado la moral antigua como inspiradora de sus estrechas virtudes. Si esta moral fue grande, si merece, en efecto, tomarse por modelo y ser obedecida, es precisamente porque ninguna ha sabido como ella distinguir lo justo de lo injusto de acuerdo con un criterio de belleza, proclamar el derecho que todo el mundo tiene a buscar la felicidad individual dentro de los límites a que le reduce el derecho igual de semejante, y declarar que nada hay más sagrado bajo el sol que el amor físico, ni nada más hermoso que el cuerpo humano.”

“…es que la sensualidad, resulta la condición misteriosa, pero necesaria y creadora, del desenvolvimiento intelectual. Los que no han sentido hasta último límite los apetitos de la carne, sea para amarlos o para maldecidlos, son incapaces por lo mismo de comprender toda la extensión de las necesidades del espíritu. De igual modo que la belleza del alma ilumina todo semblante, así la virilidad del cuerpo fecunda solamente el cerebro.”

Regresando a Grecco, él nos dice:

“los seres humanos hemos sido educados, en general, en modelos de amor heroicos y llevamos sobre nuestras espaldas el peso de cumplir con el rito de un camino, hacia el amor, cargado de dolor, sacrificio, esfuerzo y espinas. Sin embargo, el amor admite otro camino, un camino en donde la meta no es ser perfecto o tener relaciones armónicas y totalmente equilibradas, sino ir recorriendo un sendero diferente que incluye como parte necesaria de la vida amorosa nuestro lado oscuro, nuestro barro y nuestras falencias. Este es el camino alquímico.”

Como todos sabemos los alquimistas buscaban la piedra filosofál, tratando de convertir distintas sustancias en oro, pero esa búsqueda fue externa, el hombre sabio la búsqueda la realiza internamente, y Grecco nos dice:

“En la antigüedad las ciencias sagradas eran la Astronomía, la Magia y la Alquimia. La primera tenía que ver con la fuerza del conocimiento; la segunda, con la fuerza del poder, y la tercera, con la fuerza del amor.

Hay gente que estructura sus vínculos a partir de establecer lazos de conocimiento; otros lazos de poder, y otros, en cambio, apuestan al estar juntos para transformarse en el crisol del amor.”

En ésta búsqueda de los afrodisíacos está el compromiso en tratar de resolver por cuales de las tres ciencias o caminos estaremos interesados, el sexo puede ser por conocimiento, poder o amor…

Grecco recalca:

“Así, como todo el cuerpo está comprometido en el sexo (los genitales son sólo una parte), el cuerpo es, también, sólo un componente de la totalidad de esta experiencia. Alma y cuerpo buscan encontrarse y lo alcanzan, en la vida sexual, en el orgasmo.”

Y C. G. Jung proclama:

“Nada hay más repugnante que una espiritualidad secretamente sexualizada. Es algo tan impuro como una sensualidad sobreestimada.”

A partir de estas reflexiones hagamos nuestra propia experiencia, la vida es una sola y a pesar de todo lo fea, negativa o gris que nos pueda parecer, vale la pena vivirla con total intensidad, no le temas al sexo, es parte de tu vida, sólo aprende a manejar los límites y tu libertad y recuerda que tu libertad se acaba justo donde comienza la del otro…

Como preparar un momento especial

Una mañana, un medio día, una tarde, una noche cualquiera puede convertirse en un momento muy especial… La vida aunque a veces parezca negativa, gris, dolorosa, fea, vale la pena vivirla con total intensidad, y cada momento de felicidad alcanzado cumple con el objetivo. En la cocina podemos encontrar un arma fundamental.

Son muchos los productos afrodisíacos que se pueden presentar en el listado de alimentos, bebidas, especies u otros como algunos licores especiales, fragancias, infusiones o preparados especiales, pero no siempre todo dependerá de ellos, es muy importante la forma en que se utilizan y como se prepara todo para el encuentro, recordemos siempre que los detalles hacen a todo un contexto y que no debemos dejar nada librado al azar, pero claro, no hay que hacerlo tan notorio que hasta pueda resultar artificial o rebuscado, es como cuando nos arreglamos como al descuido pero con mucho espero, ¿me entiendes?.

Fíjate que importante que son esos detalles que cuando Anaís Nin y su amante Henry Miller tuvieron que escribir cuentos eróticos para un coleccionista de pornografía, siendo en ese momento la única forma de obtener ingresos y ganarse la vida, el cliente a quienes ellos llamaron “el coleccionista”, que siempre permaneció en el anonimato, no valoraba los detalles de su narrativa y pedía más acción y que “se saltaran la poesía” concentrándose más en el sexo, ya que los otros detalles no le interesaban. Anaïs Nin, indignada, le escribe una carta:

“Querido Coleccionista: Le odiamos. El sexo pierde todo su poder y su magia cuando es explícito, rutinario, exagerado, cuando es una obsesión mecánica. Se convierte en un fastidio. Usted nos ha enseñado más que nadie sobre el error de no mezclar el sexo con emociones, apetitos, deseos, lujuria, fantasías, caprichos, vínculos personales, relaciones profundas que cambian su color, sabor, ritmo, intensidad.

No sabe lo que se pierde por su observación microscópica de la actividad sexual, excluyendo los aspectos que son el combustible que la enciende: intelectuales, imaginativos, románticos, emocionales. Esto es lo que le da al sexo su sorprendente textura, sus transformaciones sutiles, sus elementos afrodisíacos. Usted reduce su mundo de sensaciones, lo marchita, lo mata de hambre, lo desangra.

Si nutriera su vida sexual con toda la excitación y aventura que el amor inyecta a la sensualidad, sería el hombre más potente del mundo. La fuente del poder sexual es la curiosidad, la pasión. Usted está viendo su llamita extinguirse asfixiada. La monotonía es fatal para el sexo. Sin sentimientos, inventiva, disposición, no hay sorpresas en la cama. El sexo debe mezclarse con lágrimas, risa, palabras, promesas, escenas, celos, envidias, todos los componentes del miedo, viajes al extranjero, nuevos rostros, novelas, historias, sueños, fantasías, música, danza, opio, vino.

¿Sabe cuánto pierde por tener ese periscopio en la punta de su sexo, cuando podría gozar un harén de maravillas distintas y novedosas? No hay dos cabellos iguales, pero usted no nos permite perder palabras en la descripción del cabello; tampoco dos olores, pero si nos expandimos en esto, usted chilla: ¡Sáltense la poesía! No hay dos pieles con la misma textura y jamás la luz, temperatura o sombra son las mismas, nunca los mismos gestos, pues un amante, cuando está excitado por el amor verdadero, puede recorrer la gama de siglos de ciencia amorosa. ¡Qué variedad, qué cambios de edad, qué variaciones en la madurez y la inocencia, perversión y arte…!

Nos hemos sentado durante horas preguntándonos cómo es usted. Si ha negado a sus sentidos seda, luz, color, olor, carácter, temperamento, debe estar ahora completamente marchito. Hay tantos sentidos menores fluyendo como afluentes al río del sexo, nutriéndolo. Sólo la pulsación unánime del sexo y el corazón juntos puede crear éxtasis.”

Bueno, como ves son muchos los detalles a tener en cuenta, si realmente quieres estimular tus sentidos y los de la otra persona elegida… Un ambiente distendido, una música suave, algunas velas, fuego si es invierno, una mesa bien puesta pero no excedida, flores frescas, alguna esencia en el hornillo quemador o algún incienso, ropas sueltas y cómodas, ya que no es conveniente ofrecer todo de entrada, sugerir es mucho más provocativo y excitante que mostrar; platillos exquisitos al paladar y los sentidos y a no apurarse…, todo requiere de sus tiempos; algún libro con alguna historia excitante para leer juntos, una película si es que no te gusta leer, pero siempre la lectura despierta más componentes que ayudan a jugar con las fantasías; y por supuesto una buena charla ya que hablar ayuda a relajarse y conectarse mucho mejor con la otra persona… Si ya has tomado todo estos detalles en cuenta practícalos con tu pareja de vez en cuando, hacerlo a diario lo convertiría en una rutina, salvo que dispongas de mucha creatividad y fuerzas como para hacerlo varias veces al día… lo que sí puedes es llegar a un acuerdo para determinar días de la semana en que juntos puedan practicar juegos nuevos, como el de acariciarse e ir descubriendo las zonas más erógenas el uno en el otro, olerse para ir reconociendo los distintos perfumes de la piel, vendar los ojos de alguno, por turnos, para ir dándole distintos alimentos en la boca y que los valla reconociendo, tal vez desparramar una mousse o alguna crema sobre la piel para tomarlos con la lengua; jugar el juego de roles de dominante y dominado poniendo reglas por anticipado, solicitando lo que te gusta más que te haga o que haga tu pareja, es una forma de ir conociéndole y de dar rienda suelta a las fantasías, por supuesto que no debes temer a las fantasías, son solo eso, y ayudan mucho en el desarrollo sexual de la pareja. No hablo del cambio de parejas o de la participación de terceros porque eso ya queda en otro campo, hay parejas que lo hacen con suma frecuencia y no les afecta, pero para ello deben tenerse muy en claro los límites de cada uno y la relación debe ser muy segura y firme para que ninguno salga lastimado, pero sí puedes hacerlo dentro de una fantasía en donde la tercer persona sea imaginaria. Muchas mujeres temen a esto porque generalmente es el hombre quien lo solicita y lo hace sugiriendo la presencia de otra mujer, si ellas sugieren la presencia de un hombre temen sentirse rechazadas o tomadas por prostitutas, y si es el hombre quien lo sugiere temen sentirse poco atractivas o no queridas ya que sienten que solas no satisfacen a su amante. Pero en todos estos juegos se debe tener mucho cuidado, muchas veces surgen de la idea del engaño y son generados para ver la reacción de la otra persona, el marido que propone a su mujer el que esté con otra o con otro hombre más, puede que se sienta estimulado como voyeur pero es más frecuente que solo quiera observar y comprobar como es engañado ya que es eso lo que teme y de esa forma puede verificarlo, aunque no sea más que una fantasía. Siempre todos estos juegos deben estar muy bien manejados y dentro de una pareja con muy buena consolidación porque sino no conducen a nada bueno.

El lugar para el encuentro no tiene por que ser siempre la cama, hay tantos lugares divertidos que si te pones a pensar pronto te darás cuenta que no puedes llegar a aburrirte en toda tu vida, claro, algunos requieren de audacia, como hacerlo detrás de un médano en la playa o a escondidas en un parque, porque siempre se corre el riesgo de ser descubiertos y hasta arrestados por ello, pero ese riesgo le pone un toque muy especial que lo hará más placentero y estimulante. No, no te digo que mañana salgas a buscar un lugar público para hacer sexo, es sólo una posibilidad que no debes descartar, ¿nunca has descubierto a una pareja en la entrada a una casa o en el ascensor?, pues bien, no tiene nada de nuevo, aunque toda pareja requiere de su propia intimidad y de su lugar para compartir juntos esos momentos mágicos y especiales en que la comunicación es lo más importante, pero no descartes por simple pacateria la ducha, la piscina, el jardín (si es que no tienes vecinos que te vean), la cocina, el living, el automóvil…

Y trata siempre de sorprenderle, de que jamás te conozca totalmente, siempre hay que guardar algo para que haya cosas nuevas por descubrir, ese es uno de los secretos para tener atado/a a alguien.

Aunque en estos momentos recuerdo a Juana Manuela Gorriti con su libro “Cocina ecléctica”:

“El hogar es el santuario doméstico; su ara es el fogón; su sacerdotisa y guardián natural, la mujer.

Ella, sólo ella, sabe inventar esas cosas exquisitas, que hacen de la mesa un encanto, y que dictaron a Brantöme el consejo dado a la princesa, que le preguntaba cómo haría para sujetar a su esposo al lado suyo:

-Asidlo por la boca.

Yo, ¡ay! nunca pensé en tamaña verdad.

Ávida de otras regiones, arrojéme a los libros, y viví en Homero, en Plutarco, en Virgilio, y en toda esa pléyade de la antigüedad, y después en Corneille, Racine; y más tarde, aun en Chateubriand, Hugo, Lamartine; sin pensar que esos ínclitos genios fueron tales, porque –excepción hecha del primero- tuvieron todos, a su lado, mujeres hacendosas y abnegadas que los mimaron, y fortificaron su mente con suculentos bocados, fruto de la ciencia más conveniente a la mujer.” –Publicado en 1890-

Por supuesto que para ese momento, plena época Victoriana, aunque había mujeres dedicadas a las letras, la mayoría tan sólo se dedicaba a los quehaceres del hogar y la familia, tendría todavía que llegar la Belle époque en que la mujer se desprendería del riguroso corset que sujetaba su cuerpo, la revolución industrial que la colocarían casi a la par del hombre en las tareas fuera del hogar, y digo casi a la par porque los cargos jerárquicos todavía no estaban a su alcance; llegaría para mediados del siglo XX la revolución sexual con todo ese despliegue de drogas que estaban encaminados hacia una búsqueda interior y no un escape evasivo como el actual, pero la mujer todavía no estaría liberada totalmente, porque en un principio quedó atrapada en la trampa de que no podía negarse al sexo si se creía liberada, recién para fines de siglo y comienzos del siglo XXI la mujer está descubriendo que tiene derechos sobre su propia sexualidad y sobre su propia vida aunque todavía haya muchos países que por su cultura o religión las oprima; pero sigue siendo y es la llama que da vida a un hogar y el hombre está aprendiendo a su lado a compartir tareas.

No hay nada que seduzca más a una mujer que un hombre que la recibe con una comida elaborada por él mismo y por supuesto no hay hombre que se resista ante una mujer que sabe complacerlo en la mesa y en los otros lugares…

Lo importante es saber y aprender a hacerlo de a dos, otorgando a tu pareja momentos que la sorprendan y que mantengan encendida la llama de la pasión, invítala a un picnic en el campo, a ver una puesta de sol juntos, el surgir de la luna llena, y no todo tiene porque que ser sexo, pero recuerda que con todos esos detalles el sexo será más placentero luego… y en el momento del sexo deja de pensar un poco en ti y piensa más en como satisfacer y otorgar placer a tu compañera/o, y enséñale a hacerlo, no temas pedir o sugerir lo que te place, aprende a hablar con tu pareja y así descubre que dentro de cincuenta años todavía te resulta atrayente y erótica, aunque tenga arrugas, aunque la belleza física ya se halla perdido, aunque los cabellos estén blancos… el fuego no se apagará si no lo dejan apagar, pero en el campo aprendí que un solo leño no hace llama, siempre se necesitan dos.

En la cocina son muchos los trucos y formas de jugar, pueden ir juntos de compras para elegir los alimentos, y luego juntos prepararlos, ir probando sabores, perfumes y texturas, comenzando poco a poco a subir al temperatura, pueden tomar los alimentos en una habitación bien provista y sin ropas, ir dando cada uno al otro en la boca distintas comidas acompañadas de caricias y besos… ¿por qué no?, ¿existe alguna forma de hacer el amor que no hayas probado?, te cuento que no hay una regla al respecto, lo importante es no caer en la rutina y hacerlo siempre de la misma manera, en el mismo lugar y a una determinada hora. Ten creatividad, sino adquiere uno de los libros ilustrados del Kama Sutra y ponte a probar posiciones, algunas son un poco complicadas pero de seguro te divertirás más de lo previsto, y con suma franqueza “es muy aburrido el sexo convencional y monótono”.

Que esperar de los productos afrodisíacos

Lo que natura no da Salamanca non presta, pero no siempre es así, los afrodisíacos nos brindan miles de posibilidades para aumentar nuestra potencia sexual y obtener una vida más placentera.

En el módulo siguiente contarás con una lista detallada de productos afrodisíacos, lo importante es saber que el termino afrodisíaco como hemos visto no indica precisamente como lo han catalogado una droga o producto que induzca a la lujuria, sí hay algunos productos que mejoran o estimulan el apetito sexual pero en su mayoría lo que logran es aumentar las fuerzas, lograr que todo el organismo esté en perfectas condiciones y aumentar la resistencia al esfuerzo. Claro está que muchos estimulan los sentidos y si todo va acompañado de una carga erótica y emocional de seguro se terminará recayendo en el deseo sexual, como ya vimos hay muchos desencadenantes que van ligados al acto sexual, los estímulos, los neurotransmisores, las hormonas, el contexto psicológico y social, las ordenes de tipo moral o religiosas y las experiencias pasadas que quedan registradas dentro de nuestro cerebro que actúa como un centro de informes.

Al ingresar en el cambio de siglo, parece que los hombres y las mujeres quieren enfrentarse a la vida juntos. Tal vez este sea el comienzo de la generación del nosotros, una generación que desea el final de la guerra entre los sexos y el principio de una nueva forma de relación en la que los miembros de la pareja trabajan juntos, como un equipo, para satisfacer sus necesidades, animarse el uno al otro, y viajar unidos hacia el crecimiento personal y la satisfacción espiritual y sexual.
La idea es centrarnos en un amor lleno de pasión y calor, en aquél que hace fluir la sangre dentro de nosotros que es todo el alimento que se necesita para el espíritu. Es el amor que supera todos los obstáculos, disuelve el tiempo, nos obsesiona, nos posee e irradia desde nosotros de tal forma, que la gente hace comentarios sobre nuestro «brillo», y se sienten atraídos hacia nosotros como si fuéramos un imán. Es el amor que se expresa sexualmente como una maravilla; es lo mejor.
El amor es un estado alterado. Bioquímicamente produce muchos efectos vigorizantes. El sistema inmunitario puede verse fortalecido por él, las células blancas de la sangre funcionan mejor y la producción de endorfinas aumenta.
Podemos encontrar parte de la respuesta a estos cambios si consideramos la pasión como un tipo de energía que depende de otra energía para sobrevivir. Los hombres y las mujeres que son apasionados en su trabajo, su arte o su política se reconocen por la energía que fabrican para poder conseguir, mantener y avanzar en el trabajo que se han propuesto. De la misma manera, los hombres y mujeres apasionados por su relación deben comprometerse a fabricar la energía necesaria para mantenerla.

Como vimos comer es magia, es una forma de convertir a los alimentos en energía, y la magia es el arte de manejar las energías universales, de la naturaleza y los particulares; pero existe también una magia sexual en la que se maneja de forma consciente la energía sexual, para ello debemos reconocer que el sexo somos nosotros, que es parte nuestra, de nuestra existencia, que no se haya separado de nuestro propio cuerpo y en un lugar apartado, el goce sexual es espiritual, aunque nuestra cultura lo ha degradado a un simple acto reproductivo, mecánico, a veces con cierto placer genital y en muy pocos casos con un goce que va más allá de lo orgánico, llegando a lo emocional.

Para el buen amante, mago, alquimista, químico emocional, el sexo es arte, es poesía, es música, éxtasis, arrobamiento, devoción, adoración, entrega, y todo ello se encuentra en el manejo de la energía sexual que éste realiza en cada encuentro porque reconoce que en ello está la ciencia más maravillosa de todo el cosmos, dentro de esa belleza del cuerpo él haya la manifestación de lo divino como expresión de lo interno.

No se trata de ser el mejor o la mejor gimnasta que logre todas los posiciones sexuales y posea todas las artes del erotismo sino de ingresar en el mundo de la percepción y sensibilidad al que el hombre común no accede, para ello hay que cambiar la forma de pensar y sentir, el buen sexo no culmina con el orgasmo, es antes del orgasmo en donde se desarrolla el éxtasis sexual que desata una energía que nos lleva a un éxtasis místico, para los tántricos cuando se trabaja con este arte amatorio se esta en contacto con la serpiente sagrada, la divina Madre Kundalini, que habita en el cóccix, el chakra sexual, adormecida pero esperando despertar.

Para el Oriente el orgasmo no es la sensación placentera post-eyaculatoria, sino se trata del mismo éxtasis logrado dentro del acto sexual, para el hombre común occidental el orgasmo se trata de esa sensación de alivio que se genera cuando se desbloquea la energía, ya que cualquier energía bloqueada que se libera produce placer, y por consiguiente es aceptada de buen agrado, pero en el tántra se trata de ir más adentro, a las raíces mismas de la comunión con lo divino, donde se puede participar con la sensación del éxtasis. Pero no seguiré hablando de lo tántrico porque es muy complicado para nuestra mentalidad occidental y cristiana, más cuando se habla de la retención del semen y de guardar la energía para seguir constantemente en el acto sexual por tiempo muy prolongado.

Pasando a otro tema relacionado con lo sexual, Según se dice en el Kama Sutra, la armonía se da cuando el hombre y la mujer viven como un solo cuerpo y una sola alma. En este caso, sus buenas acciones serán un ejemplo para todos aquellos que los conozcan, y por eso serán dichosos en este mundo y en el venidero. Esta paz y vida llena de sabias acciones les atraerá la salvación a ambos. El principal motivo de separación de un matrimonio y la causa que empuja a la infidelidad es la falta de placeres variados y la monotonía que se establece en la vida íntima, lo que entonces no llega a contrarrestar la rutina de la vida en pareja.

Sobre lo que podemos esperar de los alimentos afrodisíacos para mejorar nuestra vida sexual es recordar que nuestro cuerpo trabaja como un pequeño laboratorio y que necesita una dieta equilibrada y con todos los componentes necesarios para lograr una buena sustentación, debemos recordar que la producción cerebral de serotonina, uno de los mensajeros alegres, es muy sensible a la dieta. El aumento se debe a una mejor absorción del amino ácido L-triptófano. Las carnes son fuentes naturales de triptófano-L pero al comer carne el triptófano tiene que competir con tantos amino ácidos para su absorción, que con frecuencia queda relegado, por tal motivo es mucho mejor obtener el triptófano de las verduras, recordemos que la banana (plátano) es la fruta que lo contiene en mayor cantidad y que los cereales, semillas y derivados nos brindan un aporte de vitamina E, antiesterilidad, los alimentos con fósforo aumentan la actividad cerebral con un consecuente aumento de la capacidad física, y en este caso recordar que siempre debe mantenerse un equilibrio con el calcio.

Hay productos como la “maca” peruana que fue denominada el “viagra” natural y que se ha utilizado desde tiempos inmemoriales por los aborígenes del Perú. Los productos ricos en zinc aumentan la lubricidad vaginal, cosa contraria ocurre con un gran consumo de miel.

Los productos ricos en capsiacina, que si bien aumentan el fuego disminuye la sensación de calor y estimulan la imaginación y el apetito sexual. Las múltiples especies y hierbas que estimulan los sentidos y en muchos casos actúan como remedios para muchas enfermedades. Existe toda una lista de productos que ayudan a mejorar el desarrollo sexual, tanto en el hombre como en la mujer, estimular la libido, e inclusive curar la impotencia, pero siempre es necesario contar con un adecuado control profesional para llevar acabo un estudio del origen de esos problemas, y en todo caso no todos los productos naturales son inocuos, hay muchos tóxicos y que solo deben ser utilizados bajo control de un profesional médico.

Cuando consumirlos y porqué

La lista de productos afrodisíacos es muy amplia pero no siempre actúan de la misma manera en todas las personas y el buen uso requiere de no abusos. Hay casos específicos en los que se debe recurrir a ellos.

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